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    Tierra de vientos > La tierra > Historia | Número 18 (Mar.-Abr. 2014)
    Por Edgardo Civallero

Tierra Diaguita


Tierra Diaguita

Los Diaguita ocuparon, en tiempos prehispánicos, el noroeste de Argentina (provincias de Catamarca y La Rioja, y partes de Tucumán, Salta y San Juan) y parte del Norte Chico de Chile (regiones de Atacama y Coquimbo).

Se trataba de una serie de jefaturas y grupos independientes unidos por una cultura con muchos rasgos en común, y hablantes de una serie de dialectos de una (todavía muy debatida) lengua, llamada "kakán" según el jesuita Alonso de Barzana. Entre sus grupos más conocidos (aquellos con más presencia en las crónicas hispanas) se encontraron los Capayanes, Guandacoles, Yacampis y Olongastas (provincias de La Rioja y norte de San Juan), los Malfines/Hualfines y Colpes (provincia de Catamarca), los Amaichas, Quilmes, Yocaviles y Tafíes (provincia de Tucumán), y los Colalaos, Pacciocas, Tolombones y Pulares (sur de la provincia de Salta). Hubo muchos otros, generalmente etiquetados con el nombre de su ayllu o su curaca o el del lugar en el que habitaban. No siempre se trató de grupos originarios; algunos de ellos fueron multi-étnicos, con profundas influencias de mitmaqkuna (colonos) del Tawantinsuyu o "Imperio inca".

Estas sociedades indígenas fueron herederas de una larga serie de culturas arqueológicas, incluyendo Condorhuasi (200 a.C.-200 d.C.), Tafí (siglos III-IX), La Ciénaga (1-600 d.C.), La Candelaria (200-1000 d.C.), Alamito (400 a.C.-650 d.C.), La Aguada (siglos IV-X), Santa María (1200-1470 d.C.), Belén (1000-1450 d.C.) y Sanagasta o Angualasto (1000 d.C.) en Argentina, y El Molle (300-700 d.C.) y Las Ánimas (800-1000 d.C.) en Chile.

De acuerdo a las numerosas evidencias arqueológicas, a finales del siglo XV las comunidades del conglomerado Diaguita fueron anexadas a la división más meridional del Tawantinsuyu, el Qullasuyu ("provincia o división del sur"), probablemente por tropas del Inca Tupaq Yunpaqui. Durante el periodo de influencia/dominio incaico se construyeron caminos, grandes almacenes de tributos (qullqa o "colcas"), posadas (tampu o "tambos"), fortalezas (pukara o "pucaráes") y santuarios en las cumbres de los volcanes más altos (p.e. el Llullaillaco, en Salta). Parte de la cultura y de las creencias del Tawantinsuyu, y el uso del idioma quechua como lingua franca, arraigó en muchas de las comunidades Diaguita (especialmente en Chile). Otras, sobre todo las más meridionales, mantuvieron una celosa independencia.

Tras la conquista española, el territorio Diaguita quedó incluido dentro del Virreinato del Perú, y su colonización comenzó, en Argentina, hacia 1550 con la fundación de ciudades como Santiago del Estero, Londres, Cañete y San Miguel de Tucumán. La resistencia Diaguita fue encarnizada, y quedó reflejada en tres largos conflictos, llamados "Guerras Calchaquíes", que abarcaron entre 1562 y 1667. Las comunidades fueron finalmente vencidas y completamente desarticuladas. En Chile, los Diaguita fueron diezmados durante el gobierno de García Hurtado de Mendoza (1557-1561), tras su levantamiento en 1549 y la quema de la ciudad de La Serena.


Tierra Diaguita

Las viviendas Diaguita eran de muro de piedra seca (pirca) o adobe, con techo de barro y paja (torta). Existen restos arqueológicos de núcleos poblacionales (p.e. La Paya, Quilmes o Tolombón) protegidos por fortalezas, que demuestran un alto grado de planificación urbana.

Su economía se basaba en una agricultura de subsistencia centrada en el cultivo, sobre todo mediante un sistema de terrazas, del maíz, los porotos (judías, frijoles) y el zapallo (calabaza), tres elementos que aún hoy constituyen la base de la gastronomía del noroeste argentino. También plantaban quinua, ají, papa y algodón. Asimismo recolectaban la algarroba, tanto para el consumo de su harina (patay, añapa) como para la elaboración de aloja (bebida fermentada), y aprovechaban otros frutos silvestres, como el mistol, el chañar o las tunas.

Eran ganaderos trashumantes. Criaban camélidos andinos (llamas, alpacas) como animales de carga y para el aprovechamiento de la carne (charki), los huesos (empleados para fabricar herramientas) y la lana. Esta última era teñida con tintes vegetales naturales (p.e. el extraído de la corteza del algarrobo).

Fueron diestros alfareros; entre sus trabajos destacaron las vasijas zoomorfas y las urnas funerarias. Manejaron también varias técnicas metalúrgicas para trabajar el cobre y el bronce y, en ocasiones, el oro y la plata.

Buena parte de los rasgos culturales reseñados hasta aquí sobreviven, en la actualidad, en los descendientes de los Diaguita, sobre todo en Argentina. A través de ellos, aunque muy mestizados, pueden conocerse algunos patrones musicales, costumbres y creencias. De la lengua original han sobrevivido muy pocas palabras, casi siempre incluidas en topónimos.

En la actualidad varias comunidades de las provincias de Catamarca, Tucumán y Santiago del Estero se declaran Diaguita; el censo de 2001 detectó más de 30.000 Diaguita viviendo en Argentina, unos 8.000 haciéndolo en comunidades. En Chile, algunas comunidades el alto valle del río Huasco están recuperando su identidad.


Diaguita, en Wikipedia.
Culturas andinas del noroeste, en Wikipedia.
Libro. "Diaguitas, pueblos del norte" [Chile], por Gonzalo Ampuero y Rafael Paredes. En Museo Chileno de Arte Precolombino.
Libro. "Diaguitas, pueblos del norte verde" [Chile], por Gonzalo Ampuero. En Museo Chileno de Arte Precolombino.
Libro. "Cultura diaguita" [Chile], por Gonzalo Ampuero. En Memoria Chilena.
Artículo. "El kakán, lengua de los Diaguitas", por Ricardo Nardi. En Educar Chile.
Artículo. "Usos y costumbres de los pueblos del noroeste", en Reconquista y Defensa.


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