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    Tierra de vientos > Instrumentos > Instrumentos | Número 17 (Ene.-Feb. 2014)
    Por Edgardo Civallero

Cordófonos andinos (03): arpas de los Andes


Cordófonos andinos (03): arpas de los Andes

Las arpas que se han interpretado y se interpretan hoy por hoy en los Andes derivan directamente de los instrumentos llegados a América con los conquistadores españoles durante el siglo XVI. Esas arpas, que respondían al modelo renacentista/barroco europeo, tenían una caja de resonancia ancha, solían poseer seis oídos circulares, y abarcaban hasta cuatro octavas. Puede decirse que esa estructura general se mantuvo, a grandes rasgos, hasta la actualidad. Si bien existían tanto arpas diatónicas como cromáticas, el formato que prosperó en América Latina fue el primero.

En principio, el arpa fue empleada junto a la vihuela para solaz y entretenimiento de los propios colonos europeos, aunque pronto pasó a convertirse también en un instrumento de uso religioso. Fue utilizado en las catedrales para acompañar al órgano (o para sustituirlo, en las iglesias de menor importancia) y en las misiones (sobre todo en las jesuíticas) para desarrollar tareas de evangelización.

Durante los siglos XVII y XVIII tuvo una fuerte presencia en los salones aristocráticos de las ciudades y en las estancias rurales. Desde allí fue pasando, lenta pero inexorablemente, al folklore de cada región. Los músicos populares terminaron adaptando el instrumento, su forma de interpretación y su repertorio, a las necesidades, posibilidades y gustos locales. Fue así como nacieron las distintas tradiciones y estilos de ejecución del arpa en América Latina.


Artículo. "Arpas americanas", por Pedro Llopis Areny.


En Chile, el cordófono tuvo un rol privilegiado en misiones y catedrales, centros de la actividad musical culta durante el siglo XVI. De allí pasó a las tertulias de los salones más refinados de las principales ciudades, en el siglo XVII, para luego saltar a un uso más popular en fondas y "chinganas" urbanas y difundirse por las zonas rurales. Fue allí, en el campo, sobre todo en el centro y el sur de Chile, en donde se convirtió en un elemento indispensable en fiestas y celebraciones del ciclo agrario. En ese contexto, el arpa es un instrumento de uso femenino, estrechamente asociado a la figura de la cantora, y empleado para acompañar cuecas, tonadas y canciones. Como el resto de sus hermanas andinas, el arpa campesina chilena es diatónica; generalmente está afinada en Do mayor, y cuenta con unas 35 cuerdas. En algunos casos su tamaño se redujo lo suficiente como para poder ser tocada sobre las rodillas; estas tallas pequeñas eran las preferidas por juglares callejeros y mendigos.

A lo largo del siglo XX llegaron a Chile las arpas paraguayas, junto con el estilo de interpretación de aquel país, asociado al hombre, a lo urbano y a un virtuosismo que prefería lucirse en la música meramente instrumental en lugar de acompañar el canto. El modelo paraguayo desplazó al instrumento popular chileno (en la actualidad poco utilizado) en la interpretación de la música folklórica nacional.


Artículo. "El arpa en Chile". Reseña de la tesis de Tiziana Palmiero. En Facultad de Artes de la Universidad de Chile.
Artículo. "Cordófonos". En Memoria Chilena.


Imagen 01. Arpa tradicional en Naicura, VII Región, Chile.
Imagen 02. Arpa en un conjunto folklórico chileno moderno.


Video 01. "Las dos puntas". Por Dúo Arpas del Tagua Tagua.
Video 02. "Mi nombre se llama Chile". Por Juan Altamirano y Carmencita Vélez.
Video 03. "La despedida". Por Las Morenitas.


En la Bolivia colonial, el arpa jugó los mismos roles que en Chile y el resto de América. Sin embargo, durante el periodo republicano surgieron, sobre todo en Potosí, arpas cuyo cuerpo era cóncavo como el de un laúd. El clavijero ya tenía la forma moderna, y la columna estaba bellamente tallada. Podían tener entre 4 y 8 oídos, distintos tamaños (aunque por lo general eran pequeñas), dos largas patas para apoyarlas cuando no se usaban, y estar construidas con materiales que oscilaban entre el lujo ostentoso de la aristocracia (maderas nobles, incrustaciones, dorados) y la simplicidad de los músicos urbanos más modestos, y la de las arpas indígenas elaboradas con materiales rústicos (incluyendo caparazones de armadillos o restos de toneles). Existen varios de estos ejemplares conservados en museos y conventos. Abarcaban cuatro octavas (32-35 cuerdas, de metal, tripa o vegetales) y solían interpretarse situándolas en el regazo del intérprete sentado.

Hasta tiempos recientes, el arpa era empleada en las comunidades campesinas para interpretar wañuytaquis (canciones de difuntos), misachicos (misas del niño Jesús), diachacus (fiestas de cumpleaños), warmimañacus (pedidas de mano) y parrandas en general. En la actualidad, el instrumento ha perdido difusión: se lo emplea en localidades rurales de los departamentos de Cochabamba, Oruro, Potosí y Chuquisaca sobre todo para la festividad de Todos los Santos. Se utilizan arpas medianas y los pequeños "arpines" con cajas de resonancia elaboradas en calabaza o caparazón de walakato (un armadillo de gran tamaño).


Artículo. "Las arpas de Bolivia", por Pedro Llopis Areny.


Imagen 03. Arpas con caja de caparazón de armadillo.


El arpa peruana ya ha sido analizada en un artículo propio. Perú es uno de los pocos países andinos en donde el instrumento no ha perdido vigencia alguna. Las arpas populares peruanas se interpretan desde el departamento de Ancash hasta el de Cusco, y se caracterizan por el enorme tamaño de su caja de resonancia, aunque las formas varían: la de Ayacucho es más redonda, la de Huancayo más ancha y la de Cusco es más grande.


Artículo. "El arpa peruana: generalidades", por Claude Ferrier. En Música Peruana.


Imagen 04. Arpa peruana en la "Danza de las tijeras".
Imagen 05. Arpa peruana.


En Ecuador existen dos tradiciones de interpretación de arpa, ubicadas en la Sierra. Al norte, en la provincia de Imbabura, se interpretan arpas de madera de cedro, provistas de tres oídos, un clavijero recto y una columna sin tallar. Se utilizan en bodas y velorios indígenas como instrumento solista para tocar sanjuanitos y parejas. Por su parte, en la Sierra central, en la provincia de Tungurahua, el arpa se construye de cedro u otras maderas y tiene una columna tallada. Se la emplea en solitario o en conjunto para ejecutar albazos, pasacalles, pasillos, etc. en eventos festivos. Ambas tradiciones incluyen la presencia de un segundo músico, un "golpeador", que lleva el ritmo en la caja de resonancia con las manos. En la actualidad, la tradición del arpa en los Andes ecuatorianos se encuentra amenazada.


Artículo. "Arpa". En Ecuador Con Música.


Video 05. "Taita Chavo", arpista de Carabuela, Ecuador.


Imagen A


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