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    Tierra de vientos > La tierra > Historia | Número 16 (Sep.-Oct. 2013)
    Por Edgardo Civallero

Una breve historia del tiple


Una breve historia del tiple

Como ocurrió en el resto de América del Sur, a mediados del siglo XVI llegaron a la Capitanía General de Nueva Granada (área de la actual Colombia) las guitarras y las vihuelas. Ambos tipos de cordófonos fueron, en general, designados con el nombre de "vihuelas", y dieron origen a un interesante conjunto de derivados. Uno de ellos, el tiple colombiano, aparece mencionado por primera vez hacia 1746.

Durante las Guerras de Independencia sudamericanas (principios del siglo XIX), el tiple adquirió cierta visibilidad, tras muchos años sin recibir mención alguna. Las crónicas de las campañas libertadoras de Simón Bolívar (p.e. la de Luis Eduardo Avello) señalan que algunos soldados lo ejecutaban por las noches. Tras la entrada victoriosa de esas tropas en Bogotá (Colombia) tras la batalla de Boyacá (1819), ingresa a la ciudad el célebre general Francisco de Paula Santander, un eximio tiplista según los relatos de la época.

A partir de la mitad del siglo XIX, tiplistas y guitarristas comienzan a difundir poesías y composiciones en forma de bambucos, torbellinos y galerones. No es de extrañar, pues, que entre 1840 y 1870 los tiples figurasen en muchas referencias literarias. También aparecen los primeros dibujos y descripciones detalladas del instrumento, y los métodos y manuales para su aprendizaje. La primera representación conocida del cordófono se encuentra en una acuarela titulada "Plaza de mercado de Guaduas", del viajero inglés Edward Mark (1845), a la que seguirían otras varias. Aparece también en el "Álbum de costumbres granadinas" de Torres Méndez (1851), en el "Álbum de los Comisión Corográfica" (1850-1854) y en la pintura "Camino del mercado" de Eugenio Zerda (1852).

En 1849 Caicedo Rojas publica la primera monografía sobre el tiple. Sus notas indican que en aquella época el instrumento era muchísimo más pequeño que la versión actual, contaba solo con dos o tres trastes, y tenía cuerdas de tripa organizadas de tres formas: cuatro cuerdas simples; cinco cuerdas, con el cuarto orden doble; y ocho cuerdas organizadas en cuatro órdenes dobles. Durante la segunda mitad del siglo XIX, muchísimos autores confundieron los tiples con las bandolas y viceversa, debido a que tenían la misma forma aguitarrada, y el mismo número de cuerdas. Sin embargo, tenían distintos tamaños (y afinaciones), lo que permitió a los autores mejor informados llamar a los más grandes "bandolones" o "tiples" y a los más pequeños, "bandolas" o "tiples requintos". A partir de 1900, la diferencia entre ambos cordófonos se hizo mucho más notoria, desapareciendo así toda posibilidad de confusión.

Hasta principios del siglo XX se mantuvieron las distintas variantes de tiple, según se observa en una fotografía de la "Lira Colombiana" tomada en Nueva York en 1901. Habría que esperar a 1915 para que el instrumento adquiriese su tamaño y estructura actual, incluyendo los cuatro órdenes triples de cuerdas metálicas (con la más grave ubicada en el centro) y el clavijero mecánico.


Artículo. "Los intérpretes del tiple", en El Portal del Tiple.
Artículo. "Acerca del tiple", en CorTiple.
Libro. "Los caminos del tiple", por David Puerta Zuluaga (cap. VII).


Imagen A


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