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    Tierra de vientos > La tierra > Historia | Número 15 (Jul.-Ago. 2013)
    Por Edgardo Civallero

Cuerdas antiguas


Cuerdas antiguas

Los charangos y guitarrillas de los Andes son instrumentos de cuerda que derivan directamente de la familia de las vihuelas y las tempranas guitarras españolas, introducidas en América durante el periodo colonial. Tomando a esos instrumentos como base, los luthiers locales fueron agregando rasgos complementarios de otros cordófonos europeos (como la chitarra battente, el laúd y la bandolina), que afectarían ligeramente la forma, el encordado y las técnicas de construcción. Sin embargo, las características principales pertenecen, sin duda alguna, a vihuelas y guitarras.

Originalmente, la vihuela fue un instrumento empleado durante los siglos XV y XVI en la península ibérica; allí cumplió los mismos fines que en el resto de Europa desempeñó el laúd (o "vihuela de Flandes"). Algunos autores señalan que la vihuela se desarrolló en el Reino de Aragón precisamente como sustituto del laúd, que se parecía demasiado al oud árabe/morisco en un tiempo de duros conflictos entre los reinos cristianos y musulmanes ibéricos.

Tenía una silueta en forma de ocho y una tapa posterior generalmente lisa. Contaba con 6 cuerdas dobles (a veces 7) y 10 trastes móviles de tripa, y tenía una estructura y un tamaño variables (mástiles largos o cortos, cintura más o menos pronunciada, distintas formas de boca). A diferencia de otros instrumentos de cuerda contemporáneos, que se elaboraban a partir de bloques de madera cavados y tallados, la vihuela se construía a partir de varias tablas ensambladas y encoladas; esta técnica, mucho más compleja, hacía que la construcción del instrumento quedara reservada a los luthiers. La "vihuela de mano" o "viola de mano" se tocaba con los dedos, mientras que la "de péñola" se tocaba con un plectro.

A principios del siglo XVI aparece la guitarra renacentista, muy similar en construcción y afinación a la vihuela (según señala fray Juan Bermudo en su "Declaración de Instrumentos Musicales", 1555), pero con 4 pares de cuerdas. Al parecer, se trataría de un derivado de la guitarra latina o guiterna medieval, que ya figura, entre otras fuentes iconográficas, en las Cántigas de Santa María de Alfonso X El Sabio (1270). Con el paso del tiempo, la guitarra evolucionaría, y su versión barroca agregaría un par de cuerdas más. En "Musurgia Universalis" (1650), Athanasius Kircher indica que la guitarra ya contaba, para entonces, con 5 cuerdas dobles; por su parte, Marin Mersenne, en "L'Harmonie Universelle" (1637), provee la afinación del instrumento.


Cuerdas antiguas

Mientras la vihuela estuvo en manos de la aristocracia y adquirió una notable difusión e importancia entre los músicos cortesanos y los trovadores, la guitarra fue un instrumento básicamente utilizado por las "clases populares". A mediados del siglo XVI la vihuela comenzó su declive; se cree que, en la actualidad, su única descendiente directa en Europa sería la viola campaniça de Portugal. La guitarra, por su parte, simplificó sus cuerdas y agregó un sexto orden, convirtiéndose en la guitarra española moderna.

Durante la conquista y colonización de los actuales territorios americanos se habrían introducido, en todo el continente, tanto la vihuela como la guitarra renacentista y barroca. Dado que ninguno de estos instrumentos estaba estandarizado y que contaban con numerosas variantes populares (incluyendo los pequeños "guitarricos"), la cantidad y variedad de formas con las que los pueblos originarios americanos tuvieron contacto debió de ser muy amplia. Tan amplia como la diversidad de instrumentos derivados que surgieron en América durante el periodo colonial, de manos de los músicos indígenas y mestizos: desde la jarana mexicana y el cuatro venezolano hasta el tiple colombiano y el charango de los Andes centrales. En muchos casos, las complejas técnicas de construcción de los luthiers europeos se simplificaron, y las estructuras de los instrumentos se modificaron de acuerdo a la disponibilidad de materiales.

Las primeras evidencias históricas de la presencia de la vihuela en el Nuevo Mundo datan de 1568 ("Ordenanzas de carpinteros, escultores, entalladores, ensambladores y violeros de la ciudad de México"). En tierras andinas, Felipe Guaman Poma de Ayala incluyó un dibujo de una guitarra renacentista de 4 cuerdas en su "Nueva corónica y buen gobierno" (1610).

Se supone que ciertas guitarrillas bolivianas (khonkhotas, guitarrillas Chipayas, etc.) serían las adaptaciones más directas de las vihuelas, mientras que los charangos derivarían de guitarricos, guitarrillas y guitarras barrocas. Los charangos laminados (empleados sobre todo en Perú) habrían mantenido las elaboradas técnicas de construcción de instrumentos de cuerda originales europeas; la simplificación de las mismas habría llevado a la creación de charangos lauqueados (cavados en un solo bloque de leño), y la escasez de madera, al uso de otros elementos para las cajas de resonancia, incluyendo caparazones de armadillos (kirkincho) o de tortuga, cuero crudo, y calabazas (pulu, mathi).

Con el paso del tiempo, los distintos derivados adquirieron carta de ciudadanía en los lugares que los vieron nacer, sufrieron la evolución natural de cinco siglos de interpretación, cambio y mejora, y se convirtieron en instrumentos únicos y particulares.


Vihuela española, en Wikipedia.
Artículo. "The charango as transcultural icon of Andean music", por Max Peter Baumann. En Trans – Revista Transcultural de Música [en].


Imagen 01. Vihuela 01.
Imagen 02. Vihuela 02.
Imagen 03. Vihuela 03.
Imagen 04. Guitarra barroca 01.
Imagen 05. Guitarra barroca 02.


Imagen A | Imagen B


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