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Historia de la música andina
    Tierra de vientos > Música > Historia | Número 15 (Jul.-Ago. 2013)
    Por Edgardo Civallero

El charango: su música y sus intérpretes


El charango: su música y sus intérpretes

El charango es ahora el instrumento más querido y expresivo de los indios y aún de los mestizos. Cada pueblo lo hace a su modo y según sus cantos; le miden el tamaño, la caja, el cuello, y escogen el sauce, el nogal, el cedro según las regiones.

José María Arguedas

Puede decirse que el charango es el instrumento de cuerda andino por excelencia, o, al menos, el que más difusión y visibilidad ha obtenido. En realidad, al hablar del "charango" nos estamos refiriendo a una familia de instrumentos de cuerda (charangos y guitarrillas) de estructura similar pero con numerosísimas variantes tradicionales repartidas por Perú y Bolivia (p.e. el khonkhota), y con dos o tres modelos estándar que son los que han recibido mayor atención a nivel internacional.

La historia del instrumento no está del todo clara: las investigaciones académicas que se han hecho sobre el charango son escasas, y muchos de los "estudios" que existen tienen poco o ningún rigor científico. Se sabe a ciencia cierta que charangos y guitarrillas derivan de los instrumentos de cuerda renacentistas y barrocos llevados por los europeos a América, entre ellos la vihuela, las tempranas guitarras y los laúdes. Los procesos de evolución de los instrumentos al ser adquiridos, comprendidos, adaptados e imitados por las distintas sociedades indígenas y mestizas de las Américas fueron largos, lentos y llenos de etapas intermedias. Tales procesos condujeron a la aparición de una enorme variedad de cordófonos americanos, incluyendo los charangos y guitarrillas de los Andes, que a su vez sufrieron una tremenda diversificación de acuerdo a las necesidades y gustos de las poblaciones locales.

Una de las primeras representaciones iconográficas de un instrumento de cuerda en el área andina aparece entre las ilustraciones de "Nueva corónica y buen gobierno" de Guaman Poma de Ayala (1610; un instrumento de cuatro cuerdas tocado por un criollo, según especifica el propio autor). Más tarde aparecen varias representaciones de instrumentos tipo guitarra entre las más de mil acuarelas incluidas en el Codex Trujillo del Perú o Martínez Compañón (1782-1785); concretamente en las láminas E 61 ("Indios bailando en la chichería", 5 órdenes dobles), E 141 ("Danza de negros", 4 órdenes dobles), E 145 ("Danza de los diablicos", 4-5 órdenes dobles) y E 152 ("Danza de las pallas", 5 órdenes dobles). Por la misma época (segunda mitad del siglo XVIII) se crean imágenes de de sirenas tocando guitarrillas/charangos, de varios tamaños, tanto en Perú (p.e. murales de la Iglesia de San Cristóbal de Rapaz, provincia de Oyón, departamento de Lima; fachada de la Catedral de la ciudad de Puno, obra de Simón de Asto) como en Bolivia (p.e. portada de la Iglesia de San Lorenzo, Potosí). Figuran también en textos y crónicas peruanas y bolivianas, incluyendo las "Tradiciones Peruanas" de Ricardo Palma (hacia 1863), autor que lo llama indistintamente "charango" o "charanga" y lo describe acompañando una kashwa.

Hacia el siglo XIX el instrumento ya estaría desarrollado y plenamente incorporado a la cultura andina, sobre todo en los sectores indígenas y rurales. Su nombre (cuyo origen exacto aún se debate) estaría medianamente definido, así como cierto número de leyendas, mitos y relatos populares que intentaban hacer del charango una suerte de burla vengativa hacia el conquistador español.

Selección de artículos. "Acerca del origen del charango", por Héctor Soto. En Charango para todos.
Artículo. Introducción de Chalena Vásquez al CD "Charango" del CEMDUC/PUCP.
Artículo. "El charango", por José María Arguedas. En Charango Perú.
Libro. "Codex Martínez Compañón", en Biblioteca Nacional de Colombia.

El charango: su música y sus intérpretes

Al igual que ocurrió con otros pueblos indígenas americanos que adoptaron los cordófonos (p.e. los grupos Guaraní), originalmente las sociedades originarias andinas habrían empleado el charango y las guitarrillas casi como un instrumento "percusivo": golpeando las cuerdas según un patrón rítmico básico y empleando un conjunto muy limitado de acordes sencillos. De hecho, en los casos de algunos tipos de guitarrilla, ese tipo de interpretación se ha perpetuado hasta la actualidad. El peruano Julio Benavente Díaz llegó a declarar en una entrevista: "antes el charango solamente se conocía como instrumento de simple rasgueo, muy disminuido entre los otros instrumentos". A través de la interacción con intérpretes criollos y mestizos de guitarras y otros instrumentos de cuerda, habrían surgido distintos estilos de ejecución del charango: desde el simple punteo (cuerdas simples y dobles) hasta desarrollos muchísimo más complejos, como el k'alampeo (combinación de acordes y melodía sobre una base rítmica muy sincopada).

Fue, por lo general, un instrumento poco apreciado por los sectores urbanos (europeos) de la sociedad andina, tanto durante el periodo colonial como durante el republicano. Sus definiciones muestran cierto menosprecio ("especie de guitarrilla rústica usada por los indios"), que llegó hasta tiempos relativamente recientes; lo mismo ocurre con sus descripciones, sobre todo en la literatura de algunos autores criollos. Hasta la primera mitad del siglo XX el charango fue catalogado, algo peyorativamente, como "instrumento de indios", es decir, como un elemento con escasas posibilidades sonoras, usado únicamente en áreas rurales por gente con escasa cultura y gusto musical.

Entre 1930 y 1940, intérpretes como los bolivianos Mauro Núñez Cáceres y Rigoberto "Tarateño" Rojas Suárez comenzaron la difusión del instrumento en los círculos folklóricos, sobre todo en Argentina. Núñez, además, inició el proceso de estandarización del instrumento (construcción, medidas, afinaciones) y el de composición e interpretación de piezas exclusivas para charango. El testigo fue recogido por grupos como el de Antonio Pantoja o intérpretes como Jaime Torres (Argentina). En la década de los 50', el maestro Jaime Guardia Neyra hizo lo propio en Perú; Guardia difundió el estilo de charango tradicional del departamento de Ayacucho, en solitario o junto al célebre grupo Lira Paucina.

Video 01. "Serranito", por Mauro Núñez.
Video 02. "Como el viento", por "Tarateño" Rojas.
Video 03. "Fiesta de Buri", por Antonio Pantoja y su conjunto.
Video 04. "Encuentro en el estudio" con Jaime Torres, en Canal Encuentro (Argentina).
Video 05. "Mañana me voy", por Jaime Guardia.
Video 06. "Huérfano pajarillo", por Jaime Guardia.


Durante los años 60' y 70', el uso del charango se popularizó gracias a varios conjuntos y artistas que lo llevaron consigo en sus giras por América Latina y Europa, y que lo incorporaron a su repertorio y en sus grabaciones discográficas. En Argentina, Jaime Torres continuó con su labor (incluyendo el charango en la célebre "Misa Criolla"), mientras que en Bolivia lo hicieron los maestros Ernesto Cavour (con Los Jairas) y William E. Centellas. Julio Benavente Díaz, en Perú, divulgó el estilo de interpretación del departamento de Cusco. Los pasos de estos precursores fueron continuados, entre muchos otros, por Héctor Soto en Chile y Eddy Navia (con Savia Andina) en Bolivia. En Europa, el instrumento se difundió de la mano de agrupaciones como Los Incas (con el argentino Jorge Milchberg) y Los Calchakis.

Video 07. "Tu casamiento y mi muerte", por Los Jairas.
Video 08. "Los Jairas vol. 2 (1967) – Disco completo", por Los Jairas.
Video 09. "Fiesta del charango", por William E. Centellas.
Video 10. "Sara tarpuy", por Julio Benavente.
Video 11. "Mi ronroco tiene una pena", por Héctor Soto.
Video 12. "Salay", por Eddy Navia.
Video 13. "Cora y kirquincho", por Jorge Milchberg.


Con el surgimiento de la Nueva Canción, los grupos de toda América Latina sumaron el pequeño cordófono a su conjunto instrumental y le dieron un enorme protagonismo: desde Illapu, Quilapayún, Inti-Illimani y Curacas en Chile hasta Los Folkloristas en México. Algunos de ellos tuvieron incluso talentosos intérpretes/compositores: tal es el caso la agrupación argentina Markama (con Archi Zambrano), la boliviana Rumillajta (con Juan Jorge Laura) o la peruana Los Wayanay (con Luis Tovar Valera).

Video 14. "Llanto de una madre - Dos palomitas", por Illapu.
Video 15. "Mis llamitas", por Inti-Illimani.
Video 16. "Camanchaca", por Los Curacas.
Video 17. "Cacharpaya del indio", por Los Folkloristas.
Video 18. "Señora chichera", por Markama.
Video 19. "Akulliku", por Rumillajta.
Video 20. "Killincho", por Los Wayanay.


A partir de entonces, el charango fue ampliando progresiva e incesantemente su base de admiradores, así como la de grandes intérpretes; el número de estos últimos, de hecho, se multiplicó de forma exponencial. Surgieron escuelas y estilos, fusiones y purismos. En Bolivia aparecieron Alejandro Cámara (y sus grupos "Semilla" y "Sayubú"), Ariel Villazón Torrico, Alfredo Coca, Agustín Alonso, Saúl Callejas, Celestino Campos, Edwin Castellanos, Pepe Murillo, Jorge Oporto, Donato Espinoza, Alberto Arteaga, Bonny Alberto Terán y Klarken Orozco.

Video 21. "Inti wasi", por Alejandro Cámara.
Video 22. "Annunakis", por Ariel Villazón.
Video 23. "Selección de huayños", por Alfredo Coca.
Video 24. "Sin título", por Agustín Alonso.
Video 25. "Niño aymara", por Saúl Callejas.
Video 26. "María Luisa", por Celestino Campos (en vivo).
Video 27. "Pretenciosa", por Edwin Castellanos (con Fernando Torrico).
Video 28. "Saya caporal", por Pepe Murillo y Los Bolivianos (en vivo).
Video 29. "Torotoreñita", por Jorge Oporto.
Video 30. "Estudio para charango", por Donato Espinoza.
Video 31. "Che, cholita", por Alberto Arteaga.
Video 32. "Ingrata, no llores", por Bonny Alberto Terán.
Video 33. "Dulce churucuta", por Klarken Orozco.


En Argentina destacan Diego Jascalevich, Rolando Goldman, Carlos Ibarra, Daniel Navarro, Gustavo Patiño y Adriana Lúbiz. Y en Chile lo hacen César Palacios, Gastón Ávila, Horacio Durán, Conrado García, Claudio Araya, Pedro Plaza e Italo Pedrotti.

Video 34. "Sin título", por Diego Jascalevich (en vivo).
Video 35. "Estudio para charango", por Rolando Goldman (en vivo).
Video 36. "La viajerita", por Carlos Ibarra (en vivo).
Video 37. "Título desconocido", por Daniel Navarro.
Video 38. "Salaque", por Gustavo Patiño (en vivo).
Video 39. "De aquí para allá", por Adriana Lúbiz (con Luis Pérez, en vivo).
Video 40. "Vuelo de parinas", por César Palacios.
Video 41. "Suriando", por Gastón Ávila.
Video 42. "Tonada triste", por Horacio Durán.
Video 43. "Tiempos", por Conrado García.
Video 44. "Reencuentro", por Claudio Araya.
Video 45. "Ñustas", por Pedro Plaza.
Video 46. "Otoñal", por Ítalo Pedrotti.


A pesar de que el abanico de posibilidades se amplió y diversificó tanto, la mayor parte de los maestros charanguistas andinos admite que su inspiración y sus raíces musicales se encuentran en las comunidades indígenas. Las mismas en donde se inició la historia compleja e incompleta de este maravilloso instrumento de cuerda.

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