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    Tierra de vientos > Instrumentos > Instrumentos | Número 15 (Jul.-Ago. 2013)
    Por Edgardo Civallero

Cordófonos andinos (01): charangos


Cordófonos andinos (01): charangos

El charango es uno de los cordófonos más emblemáticos de la música andina y, al mismo tiempo, es uno de los de más difícil descripción. Su definición no es sencilla, dado que posee numerosas variedades, cada una con un tamaño, unos materiales, una forma de construcción y un número de cuerdas distintivo.

El origen del charango es materia de encendido debate. Existen numerosas teorías, aunque ninguna de ellas aclara algo de forma concluyente en base a evidencia histórica y documental concreta. Lo único cierto es que se trataría de uno de los muchos derivados de los instrumentos de cuerda europeos llevados a las Américas durante el periodo de conquista y colonia. El instrumento se diversificó y adquirió carta de ciudadanía propia en cada una de las regiones en donde se lo construyó, muchas de las cuales reclaman en la actualidad su "paternidad".

A lo largo del tiempo, luthiers y músicos fueron seleccionando (quizás sin advertirlo) aquellos rasgos de cada variedad que resultaban más atractivos, dando lugar al denominado "charango estándar" o "charango-tipo". A partir de esa variante estándar y de otras de uso popular (el pequeño walaycho, maulincho o chillador, y el enorme ronroco), el maestro boliviano Mauro Núñez creó la llamada "charangología", un conjunto de cuatro charangos (estándares) equiparables al cuarteto de cuerdas occidental: bajo, barítono, modelo y walaycho. Y a partir de esos tamaños, otros constructores fueron innovando en materiales y diseños, e incorporando los últimos avances de la luthería moderna, aunque siempre respetando unas características básicas. Por su parte, las numerosísimas formas tradicionales continuaron su propia evolución, en ocasiones aprovechando algunos de los avances incorporados al instrumento modelo.


Cordófonos andinos (01): charangos

El charango-tipo posee, en general, la forma de una pequeña guitarra. Está dotado de cinco órdenes de cuerdas dobles de nylon o acero, afinadas al unísono excepto el tercer orden, que está octavado. El instrumento mide 37 cms. entre el puente y la cejilla, y unos 60 cms. en total. La caja de resonancia puede excavarse en una única pieza de madera con lomo curvo y mango incluido (charango lauqueado), o bien puede estar elaborada en madera laminada (como la guitarra) y tener un lomo recto o, en algunas ocasiones, curvo ("pecho de gallo"). Hasta tiempos relativamente recientes se utilizaba, además, el caparazón de un armadillo o kirkincho como caja; el charango elaborado con tal material era llamado kirki o quirque. En la actualidad, y debido al peligro que supone para la especie, la caza de esos animales está firmemente regulada. El instrumento puede poseer clavijas de madera o, más habitualmente, un sistema de clavijas metálicas similar al de la guitarra, y cuenta con una veintena de trastes metálicos y una tapa de madera con boca redonda. La tapa suele adornarse y, en el caso de los charangos lauqueados, el lomo puede tallarse y colorearse.

La afinación estándar del charango-tipo, denominada "temple natural", es mi-la-mi-do-sol. Existe una inmensa gama de otras posibles afinaciones o "temples", entre las que destacan el temple falso natural, el temple diablo, el temple falso diablo, el quimsa temple y el temple Pascua.


Charango, en Wikipedia.
Artículo. "Introducción a las afinaciones y temples del charango", por Omar Ponce Valdivia. En Charango Perú.


Imagen 01. Charango lauqueado.
Imagen 02. Charangos lauqueados.
Imagen 03. Charangos de kirkincho.
Imagen 04. Charango de kirkincho 01.
Imagen 05. Charango de kirkincho 02.


Video 01. Charango de Ernesto Cavour.
Video 02. Charango de Jaime Guardia ("Oreganito del valle").
Video 03. Charango de Alfredo Coca ("Selección de kaluyos").
Video 04. Charango de Eddy Navia ("Rondó a la turca").
Video 05. Charango de Julio Benavente Díaz ("Yawar fiesta").
Video 06. Charango de Omar Ponce ("Cusqueña paloma / Chola huarocondina").


Los charangos tradicionales tienen, por lo general, una difusión local, sobre todo (aunque no exclusivamente) en el ámbito rural. No siempre responden a un esquema determinado: las dimensiones, estructura, número de cuerdas o materiales usados en un mismo tipo de charango pueden variar de comunidad y comunidad y dependen, en mayor o menor grado, de las posibilidades del constructor y/o los gustos del intérprete. El abanico de posibilidades es, pues, inmenso.

En líneas generales, puede decirse que el mayor número de variedades de charangos se concentran en el área de la Sierra central (Perú), la meseta del Collao (Perú y Bolivia) y los valles andinos adyacentes (Bolivia). Los charangos empleados en Ecuador, Chile y Argentina son charangos-modelo de distintos tamaños (ronrocos, walaychos) introducidos desde Perú y Bolivia y, en algunos casos, adaptados a los gustos y necesidades locales. Los charangos usados a nivel internacional suelen responder al modelo estándar o a alguna de las variedades más conocidas.


Cordófonos andinos (01): charangos

En Perú se emplean charangos con caja de caparazón de armadillo (quirquincho, quirque) de 5 cuerdas simples o 10 cuerdas (5 cuerdas dobles) en la provincia de Canchis (departamento de Cusco), la provincia de Puno (departamento de Puno) y la provincia de Huamanga (departamento de Ayacucho). Las cajas de los charangos de 10 cuerdas también pueden ser realizadas en calabaza o mate.

En las provincias de Canchis y Cusco (departamento de Cusco) se emplean charangos de 12 cuerdas en 5 órdenes (2 órdenes triples, 3 órdenes dobles), con cajas de kirkincho o de aliso lauqueado.

Los charangos laminados (con cajas similares a las de las guitarras) más comunes son los de 5 cuerdas simples y los de 10 cuerdas (5 cuerdas dobles). Se tocan en los departamentos de Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Junín, Lima, Moquegua, Puno y Tacna. Existen variantes de 6 cuerdas (con el segundo orden duplicado) en el departamento de Lima; de 8 cuerdas (segundo, tercer y quinto órdenes duplicados) en la provincia de Parinacochas (departamento de Ayacucho); de 12 cuerdas (6 cuerdas dobles) en la provincia de Puno; de 12 cuerdas (órdenes dobles excepto el segundo y el cuarto, triples) en la provincia de Canchis; y de 20 cuerdas (cinco órdenes cuádruples) en el departamento de Moquegua.

En territorio peruano existen, además de once variedades de charango, ocho variedades catalogadas de walaychos o chilladores, la variedad de charango de menor talla. En las provincias de Víctor Fajardo y Cangallo (departamento de Ayacucho) existen, además, unos pequeños cordófonos denominados "chinliles", "chinlilis" o "chinlilos" que no deben ser confundidos con el charango, a pesar de ser similares.

Si bien la forma más común de la caja del charango peruano es la silueta en 8 (similar a la guitarra), no es ni la única ni la preferida. En Huamanga tiene la forma de un 8 a la cual se le ha seccionado el extremo superior; en otros puntos del departamento de Ayacucho asume un perfil triangular o trapezoidal; finalmente, en Capachica (provincia de Puno) es circular.

Se dice que el charango más afamado de Perú es el que se fabrica en los pueblos de Huamanquilla y Pacaycasa (provincia de Huamanga, Ayacucho). Se realiza en madera de aliso o de sauce, tiene cuerdas de tripa y lleva trastes de madera de lloque.


Artículo. "Mapa de los instrumentos musicales de uso popular en el Perú. El charango", en Charango Perú.
Artículo. "El charango peruano", por Chalena Vásquez.
Artículo. "Los charangos peruanos", en Cantera de sonidos.
Artículo. Infografía "El charango, instrumento panandino".
Artículo. Infografía "Morfología del charango".
Artículo. Infografía "Danzas con charango".


Imagen 06. Charangos laminados de 6 y 10 cuerdas.
Imagen 07. Charangos laminados.
Imagen 08. Distintas formas de charangos peruanos.
Imagen 09. Chillador peruano.
Imagen 10. Chinlilo.


Video 07. "El charango peruano".
Video 08. Alondra de Canas, acompañada por charangos y chilladores de Canas (departamento de Cusco).
Video 09. "Ripunay qasapatapi", por Julio Benavente Díaz.
Video 10. "Danza de los negritos", interpretada con charango de Moquegua.
Video 11. Chinlili.


Cordófonos andinos (01): charangos

En Bolivia, el charango más común es el lauqueado o el de kirkincho, de tamaño estándar y con 5 cuerdas dobles de nylon o metal o, en ciertas áreas, de tripa. Una de las variantes más conocidas es el charango "diablo", también denominado "campesino", "arriero" o "layme". Es un charango de tamaño estándar pero de factura más rústica, con caja de madera lauqueada o laminada, 5 cuerdas dobles metálicas, 8 trastes de alambre y clavijas de madera. Es de peso liviano, muy portable, y suele estar afinado en temple diablo, de ahí su nombre.

Muy similares al charango modelo son el charango anzaldeño y el aiquileño, ambos del departamento de Cochabamba. El primero es originario de Anzaldo (provincia de E. Arze), tiene caja de madera laminada y lomo plano, 5 cuerdas dobles metálicas y 10 trastes de alambre. El segundo procede de Aiquile (provincia de N. Campero), tiene caja lauqueada, 5 cuerdas dobles y 12-17 trastes metálicos.

También cochabambino es el charango sacabeño (de Sacaba, provincia de Chapare), más pequeño que el charango-tipo, con caja de madera laminada y lomo "pecho de gallo". Posee 5 cuerdas simples de tripa o metal, 5 trastes (de caña, hueso o alambre), y una tapa con boca circular muy pequeña. Se lo suele afinar en temple natural, aunque con las cuerdas segundas y quintas una octava más alta.

Con una caja de idéntica estructura (laminada, "pecho de gallo"), el ranqha charango, ronco charango o tabla charango (de la provincia de Mizque, Cochabamba) posee 5 cuerdas dobles, y una cuerda extra ("chirriante") colocada en un diapasón adicional, y afinada al menos 3 octavas más altas que el primer orden. Cuenta con 11 clavijas de madera y 6 trastes de caña, y se presenta en cuatro tamaños distintos: pequeño o medio requinto, mediano o segundo requinto, grande o requinto, y bajo.

El charango betanceño (de Betanzos, provincia de C. Saavedra, departamento de Potosí) es un instrumento de caja lauqueada, con un lomo muy arqueado, 9 trastes de alambre y 10-12 cuerdas agrupadas en 5 órdenes. Se construye en varios tamaños, y se afina en varios temples. Por su parte, el charango vallegrandino (provincia de Vallegrande, departamento de Santa Cruz) posee caja lauqueada y tiene 6 cuerdas agrupadas en 4 órdenes (los órdenes segundo y tercero son dobles). Existen al menos cuatro temples distintos para esta variedad. El charango fandanguero (de la provincia de Nor Cinti, departamento de Chuquisaca) posee caja de madera laminada con lomo "pecho de gallo", 5 cuerdas dobles de alambre y un puente muy particular, con forma de serpiente. Como su nombre sugiere, se lo emplea para tocar fandangos.

Una variante muy curiosa es el llamado "charango de pukarillo", construido en el área de Monteagudo (provincia de H. Siles, departamento de Chuquisaca). Es un instrumento de caja lauqueada, y con la tapa armónica pegada con una cola elaborada a partir de un cactus llamado chojllo chojllo. Las cuerdas se elaboran con fibras de palma. Suele presentarse en dos tamaños.

Entre los charangos de pequeño tamaño destacan los walaychos, chilladores o maulinchos. Estaban dotados, hasta tiempos recientes, de cuerdas metálicas, y se afinaban en temple diablo. En la actualidad tienen cuerdas de nylon y se afinan en temple natural, aunque una quinta por encima del charango modelo. Las variedades campesina, muy empleadas en el norte del departamento Potosí, en ocasiones se denominan jiyawas, nombre de un conocido ritmo potosino interpretado con el acompañamiento de estos instrumentos.


Cordófonos andinos (01): charangos

Entre las variedades de gran tamaño del charango destaca el ronroco o ronrroco, un instrumento generalmente lauqueado, idéntico al instrumento modelo pero afinado una quinta más grave (y una octava más grave que el walaycho). Se cuenta también el jatun o hatun charango (en quechua, literalmente, "charango grande"), uno de los cordófonos denominados "de nueva tesitura", es decir, de reciente invención. En ese conjunto se cuentan también el guitarrón de Lequepalca o guitarrón de 15 cuerdas (departamento de Oruro), y la "guitarrilla potosina" (departamento de Potosí).

Por otra parte, existe una familia de instrumentos de cuerda bolivianos que se consideran charangos pero que, en ocasiones, adquieren la talla de una pequeña guitarra, de ahí su nombre más común: "guitarrilla". La caja es, por lo general, de madera laminada y con lomo recto. Uno de los miembros más importantes de este conjunto es el khonkhota; cordófonos similares son el talachi o thalachi (usado en los centros mineros de Uncía, Llallagua, Calacala y Siglo Veinte, en la provincia de Bustillo, departamento de Potosí, con tres modelos posibles, de caja baja, media y alta); la guitarrilla o p'alta charango, con caja baja, 7 trastes de alambre, 8 cuerdas metálicas o de nylon (los órdenes primero, tercero y quinto dobles) y boca circular, también empleada en Potosí; la mediana, un instrumento muy difundido, con tres tamaños (el mayor de ellos, un poco más pequeño que una guitarra), y usado en los departamentos de Chuquisaca, Cochabamba y Potosí; la "guitarrilla chipaya", usada en el occidente del departamento de Oruro (provincias de Sabaya y Sajama), y que tiene 5 cuerdas dobles metálicas, 7 trastes, y tres tamaños (similares a los de la mediana); el charango carnaval o "guitarra chicheña" (de Calcha, departamento de Potosí), un poco más pequeño que una guitarra, 5 cuerdas metálicas, 6 trastes de alambre, boca pequeña y caja de kirkincho o de madera lauqueada; el jalk'a charango, un poco más pequeño que una guitarra, usado en Cochabamba, Oropeza (Chuquisaca) y Chayanta (Potosí), construido generalmente en madera lauqueada pero también en caparazón de kirkincho; y la jitarra, empleada en algunas poblaciones de Chuquisaca, Potosí y Oruro, parecida a la mediana, con 4 cuerdas dobles de tripa, 4 trastes de caña, y muy usada en tiempos de Pascua y de cosecha.

Un ejemplar muy curioso es el samba charango del área de Pocoata (departamento de Potosi). Posee 5 cuerdas dobles de alambre, 10 clavijas de madera, tamaño mediano, una caja de 10 cms. de alto elaborada en madera laminada y lomo "pecho de gallo" pintado en negro o verde, y generalmente se afina en temple diablo.


Artículo. "Les guitarrillas du nord du departement de Potosí (Bolivie): morphologie, utilisation et symbolique", por Philippe Lyèvre. En Bulletin de l'IFEA, 19 (1), 1990, pp. 183-213 [fr].
Libro. "El charango: su vida, costumbres y desventuras", por Ernesto Cavour.
Artículo. "Modelos de charangos", en Sociedad Boliviana del Charango.


Imagen 11. Charangos bolivianos 01 (Museo de Instrumentos Musicales de Bolivia).
Imagen 12. Charangos bolivianos 02 (Museo de Instrumentos Musicales de Bolivia).
Imagen 13. Charangos bolivianos 03 (Museo de Instrumentos Musicales de Bolivia).
Imagen 14. Charangos bolivianos 04 (Museo de Instrumentos Musicales de Bolivia).
Imagen 15. Charangos bolivianos 05 (Museo de Instrumentos Musicales de Bolivia).
Imagen 16. Charangos bolivianos 06 (Museo de Instrumentos Musicales de Bolivia).
Imagen 17. Charangos bolivianos 07 (Museo de Instrumentos Musicales de Bolivia).
Imagen 18. Guitarrillas 01 (Museo de Instrumentos Musicales de Bolivia).
Imagen 19. Guitarrillas 02 (Museo de Instrumentos Musicales de Bolivia).
Imagen 20. Guitarrillas 03 (Museo de Instrumentos Musicales de Bolivia).
Imagen 21. Guitarrillas 04 (Museo de Instrumentos Musicales de Bolivia).
Imagen 22. Guitarrillas 05 (Museo de Instrumentos Musicales de Bolivia).
Imagen 23. Guitarrillas 06 (Museo de Instrumentos Musicales de Bolivia).
Imagen 24. Guitarrillas 07 (Museo de Instrumentos Musicales de Bolivia).
Imagen 25. Mediana.
Imagen 26. Rankha charango.


Video 12. Charango "diablo" de Potosí.
Video 13. Charango temple diablo, interpretado al estilo nor-potosino.
Video 14. Charango temple cruz, interpretado al estilo de Macha.


El charango es uno de los instrumentos andinos que más innovaciones ha sufrido; de hecho, el charanguista boliviano Ernesto Cavour contabiliza, entre sus creaciones, no menos de una docena de "nuevos charangos" (charango pinquillo, charangola, estrellita, charango sonqoy, charangolina, charanputu). Los luthiers de todos los Andes se esfuerzan, asimismo, en producir instrumentos que incorporen los últimos avances tecnológicos, los mejores materiales, los diseños y proporciones más osadas. Las formas tradicionales, sin embargo, continúan construyéndose e interpretándose, quizás para servir de anclaje y de raíz, y permitir a los intérpretes de este maravilloso instrumento poder retornar siempre al punto de partida, a nutrirse de los conocimientos más básicos y más necesarios.


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