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    Tierra de vientos > La tierra > Historia | Número 13 (Ene.-Feb. 2013)
    Por Edgardo Civallero

Los que soplan los tubos


Los que soplan los tubos

La historia de la flauta de Pan andina se inicia en los Andes centrales (actual Perú) hacia el 4000 a.C. En el sitio arqueológico de Chilca se encontró un conjunto de 6 tubos de hueso de ave atados. Un milenio más tarde aparecen las antaras de arcilla en la célebre ciudad de Caral; tales aerófonos, compuestos por una hilera simple de tubos, inaugurarían una larga y prolífica tradición de instrumentos de viento de cerámica.

La cultura Paracas (700-200 a.C.), una de las más antiguas del área, elaboró antaras de arcilla, pero sería la cultura Nazca (100-600 d.C.) la que dejaría mayor número de vestigios: sus flautas de Pan han sido halladas en enterramientos, habitaciones y sitios ceremoniales. Diversas representaciones iconográficas sugieren que los Nazca usaron las antaras en parejas, atadas entre sí. Las flautas de la cultura Moche o Mochica (200-800 d.C.) tienen características similares a las Nazca, como se observa en el instrumento descubierto en la tumba de Sipán. Por su parte, la cultura Lima (100-650 d.C.) también empleó estos aerófonos: se hallaron 4 antaras en Huaca Pucllana y medio centenar, de distintos tipos, en Tablada de Lurín.

Los restos arqueológicos señalan que la cultura Wari o Huari (600-900 d.C.) creó antaras de caña con una hilera complementaria de resonadores que, al parecer, desplazaron a las de cerámica. Restos de antaras Wari se descubrieron en el santuario de Pachacámac. Más tarde se desarrollaron culturas regionales como la Chincha (1000 d.C.), la Chimú (1100-1470 d.C.), la Chancay y la Collao, que continuaron esta tradición musical Wari.

Son numerosas las crónicas que señalan la presencia de flautas de Pan entre los Inca (1450-1532 d.C.). Bernabé Cobo indica que las llamaban "ayarichic", y tanto Guaman Poma de Ayala como el Inca Garcilaso de la Vega dicen que son instrumentos de los Antisuyo y Collasuyo (habitantes del este y del sur del Tawantinsuyu o "Imperio Inca"). Las excavaciones arqueológicas confirman las afirmaciones de los cronistas, proporcionando, entre otras, flautas de Pan de piedra incaicas.


Los que soplan los tubos

Estos aerófonos también estuvieron presentes en los Andes septentrionales prehispánicos (norte de Perú, Ecuador y Colombia). Entre el 400 y el 1600 a.C., las altiplanicies andinas y los valles del sur de Colombia estuvieron habitados por las sociedades predecesoras de los actuales pueblos Pasto y Quillacinga; tales sociedades crearon antaras de tumbaga (aleación de oro y cobre). Las vecinas culturas Nariño, Cuasmal y Carchi (sur de Colombia y norte de Ecuador) incluyeron siluetas de flautas de Pan en muchas de sus piezas de cerámica.

En el actual territorio ecuatoriano hay evidencias de antaras de arcilla, piedra y materiales vegetales entre las culturas Los Tayos y Chorrera (1200 a.C.). Aparecen también en las culturas Guangala, Bahía y Jama Coaque (500 a.C.-500 d.C.). Por su parte, la cultura Cañari-Tacalshapa-Cashaloma (1000 d.C.) fabricó rondadores, como los hallados en la tumba de Sigsig.


Los que soplan los tubos

En los Andes meridionales hubo flautas de Pan líticas en Bolivia (culturas Wijsisa, Calamuchita, Mojo Kollas, Chicha y Tiwanaku). Al parecer, hacia el siglo X d.C. la antara de cerámica o piedra (que desde los Andes centrales había pasado a dominar la tradición musical andina) parece haber sido desplazada por el siku de doble fila. Su uso se difundió en el altiplano boliviano, en el actual Norte Grande chileno y en zonas aledañas de Argentina.

Curiosamente, desde el río Loa (norte de Chile) hacia el sur se mantuvo la antara Nazca, pero de piedra o madera. El modelo pervivió entre las culturas Atacama (400-100 d.C.) y Aconcagua (1400 d.C.) y entre los Diaguitas del Norte Chico chileno y el noroeste argentino. Más al sur, el instrumento se transformó lentamente en el piloilo/pifilka de los Mapuche.

Las culturas andinas prehispánicas no solo legaron instrumentos de metal, hueso, madera, piedra, cerámica o caña. También dejaron representaciones iconográficas de ellos, de sus intérpretes y de los festejos en los que se empleaban.


Imagen 01. Antaras preincaicas peruanas.
Imagen 02. Antara Moche.
Imagen 03. Antara lítica incaica 01.
Imagen 04. Antara lítica incaica 02.


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