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    Tierra de vientos > La gente > Lengua | Número 12 (Nov.-Dic. 2012)
    Por Edgardo Civallero

Español afroboliviano


Español afroboliviano

El llamado "español afroboliviano" es hablado en las comunidades de afrodescendientes de la provincia Nor Yungas (departamento de La Paz); los afrobolivianos de la provincia Sud Yungas emplean el aymara o la variedad local de castellano empleada en La Paz.

Esta variante del español difiere del estándar sobre todo en la pronunciación, que es muy característica y hace que el habla (y el origen étnico del hablante) sean fácilmente identificables.

Durante la colonia, el castellano que empleaban los esclavos africanos fue denominado "bozal"; el estereotipo que se construyó en torno a esa forma de hablar perduró por siglos. Tal es así que la literatura decimonónica, en especial los relatos de los viajeros, y los cuentos costumbristas escritos durante la primera mitad del siglo XX, insistían en pintarlo como un español en el cual las "r" se cambiaban por "l" y las consonantes finales desaparecían: "arroz" se diría (y, en verdad, se dice) "aló".

Más allá de las ridiculizaciones y las discriminaciones, uno de los rasgos del español afroboliviano es, en efecto, la caída o desaparición de algunas consonantes; por ejemplo, las "s" al final de sílaba se pierden o se aspiran, y se desvanecen las "r" de los infinitivos y de palabras como "mujer" (que se pronuncia "mujé").

La "ll" pasa a "y" y las "f" antes de vocal se convierten en "ju", de modo que "familia" pasa a "juamía", "fiscal" a "juiscal" y "café" a "cajué". Incluso cambia ante algunas consonantes: "fruta" suena como "jruta".

En ocasiones se agregan algunas vocales extra a final de palabra: "él" pasa a "ele" y "ayer", a "ayere".

La gramática no varía demasiado, aunque los plurales son tremendamente irregulares; así, tenemos que "los peones" se dice "lo peón"; "las mujeres", "lo mujé"; "tres meses", "tres mes"; y "en el antiguo idioma de mis abuelos", "en idioma antigo de mis abuelo".

Los artículos determinados desaparecen en muchas ocasiones, así como las preposiciones "de", "en" y "a". Véanse los siguientes ejemplos:

    Tiene su mujé, mujé aprendió tomá [Tiene a su mujer, la mujer aprendió a tomar]

    Mayordomo pegaba gente, patrón atrás de mayordomo [El mayordomo pegaba a la gente, y el patrón iba detrás del mayordomo]

    Nació Mururata; tengo hermano allá Coroico [Yo nací en Mururata; tengo un hermano allá en Coroico]

También se desvanece la concordancia entre el género de sustantivos y adjetivos, característica del español: "las mujeres altos", "esos fiesta", "los hombre con camisa blanco", "han quedado hartos [muchos] viuda" o "unos quince mula".

Finalmente, la forma verbal preferida es la de tercera persona del singular, que suele emplearse para todas las personas:

    ¿De qué nojotro va viví? Nojotro trabajaba hacienda. Nojotro tamién tiene jrutita; yo no entiende eso de vender jruta. Yo creció junto con Angelino; nojotro creció lo dó aquí [¿De qué vamos a vivir nosotros? Nosotros trabajábamos en la hacienda. También tenemos frutita; no entiendo eso de vender la fruta. Yo crecí con Angelino; crecimos los dos aquí]

El vocabulario es el tradicional de la zona, aunque hay dos palabras que parecen ser típicas del español afroboliviano: "cho" (una interjección para llamar la atención, como el "che" rioplatense) y "jay" ("¡oye!").

Dado que los afrodescendientes no consideran su habla como un dialecto o una variante propia y única del castellano, sino como una forma "mal hablada" (opinión apoyada por las burlas constantes de los Aymara, los cuales, curiosamente, hablan ellos mismos un castellano tremendamente deformado), el español afroboliviano es actualmente una forma lingüística moribunda que, a este paso, terminará por desaparecer.

Para evitarlo, poetas como Juan Angola Maconde intentan recuperar sus viejas palabras en su obra.

Tudu lus día salgu a sentá / a la loma di aquí pue ta.
Y sempre mi quedu a mirá / a la mosa di qui dirá.
Cuchuqui cho disti andis toy / li jondiao cun liriu quisoy.
Cumu alza y lu quepecha / samona pue lui inborracha.
Al sol li pidu apurau / consejo di enamorau,
y al liriu li pidu amor / pa conquistá esa jlor.
Cuasquier jlor qui ta jawirau / sudor di cuerpu cansau,
chajchura jay pensamentu / y chajaya intendimientu.
Sol dici toy inamorau, / lirio dici jay, soy morau.
Mumas pur su dircio pietu / luz rejuicilia completu.
Qui dirá la linda mosa / qui creció sempre hermosa.
Cuandu lus jlor di la loma / li digan adios paloma.

[Todos los días salgo a sentarme / a la loma ésta de aquí.
Y siempre me quedo a mirar / a la moza de que dirá.
Tranquilo, cho, desde donde estoy / le lanzo un ramo de lirio hermoso.
¡Cómo lo levanta y lo envuelve! / Su perfume, pues, la emborracha.
Al sol le pido apurado / consejo de enamorado,
y al lirio le pido amor / para conquistar a esa flor.
Cualquier flor que está empapada / en sudor de cuerpo cansado,
riega, jay, el pensamiento / y adormece el entendimiento.
El sol dice "estoy enamorado". / El lirio dice "jay, soy morado".
Por su silueta negra, nomás, / la luz relampaguea completa.
Qué dirá la linda moza / que creció siempre hermosa
cuando las flores de la loma / le digan "adiós, paloma"].


Artículo. "Afro-Bolivian language today: the oldest surviving Afro-Hispanic speech community", por John M. Lipski [en].
Libro. "Afro-Bolivian Spanish", por John M. Lipski [en].
Artículo. "Pueblo afroboliviano, cultura llena de tradiciones", en Vida cotidia nitica.
Artículo. "Poesía afroboliviana", por Juan Angola Maconde.


Imagen A


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