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Historia de la música andina
    Tierra de vientos > Música > Historia | Número 12 (Nov.-Dic. 2012)
    Por Edgardo Civallero

Introducción a la música afroboliviana


Introducción a la música afroboliviana

Las Instrucciones reales de septiembre de 1501 firmadas por los Reyes Católicos autorizaban por primera vez la introducción de esclavos africanos en territorios coloniales americanos. Comenzó así una larga y dolorosa historia que acabaría hacia mediados del siglo XIX y que marcaría profundamente las identidades y la cultura latinoamericana.

La presencia de esclavos africanos en el actual territorio boliviano es comprobable desde 1550, cuando aparecen los primeros contratos de compra-venta en la Villa Imperial de Potosí; medio siglo después, el número de siervos en esa ciudad y en la vecina Oropeza alcanzaba los 5.000. Muchos de ellos procedían de las islas del Caribe, vía Panamá y Lima, aunque la gran mayoría entraba de contrabando a través del puerto de Buenos Aires (que no estuvo autorizado para dicho "comercio" hasta 1776).

El propósito primario de la introducción de esclavos en Bolivia fue el de hacerlos trabajar en las minas de plata del Cerro Rico de Potosí, pero las duras condiciones los aniquilaban en muy poco tiempo, de modo que para esas tareas se prefirió emplear mano de obra indígena. Los esclavos africanos pasaron a cumplir otras funciones: en las áreas urbanas se convirtieron en cocheros, criados, mensajeros, peones o cargadores, y en las haciendas que ocupaban las áreas rurales (sobre todo en los yungas o valles cálidos del oriente de los Andes bolivianos), en cosecheros de la coca que consumirían los mineros. Se sabe, asimismo, que a partir de 1574 trabajaron en los hornos de fundición de la Casa de la Moneda de Potosí.


Casa de la Moneda de Bolivia (sección "Esclavitud"), en Wikipedia.
Artículo. "Bartolomé de las Casas y la esclavitud africana", por Luis N. Rivera Pagán.


Todos los afrobolivianos, tanto los libertos como los esclavos, fueron sometidos a un duro control y a una severa marginalización durante el periodo colonial, lo cual dio lugar a una fuerte resistencia y a fugas masivas hacia otros espacios geográficos/sociales/culturales. Llegaron incluso a establecer alianzas con grupos indígenas rebeldes (p.e. los Avá o Chiriwano), buscando enfrentarse abiertamente a esas autoridades coloniales que tanto los relegaban.

Con la independencia y la instauración de la república en 1825, la situación de los afrobolivianos no cambió en absoluto: siguieron trabajando en haciendas concentradas en los yungas, aunque las duras condiciones los forzaban a huir y a convertirse en "cimarrones" y bandoleros. De ese modo fueron estigmatizados como anti-héroes y ladrones, sobre todo por sus vecinos Aymara, que desde tiempos coloniales ya los consideraban como gente sucia, ladrona y despreciable. En 1851, el presidente Isidoro Belzu abolió la esclavitud, pero los afrobolivianos no se movieron de sus lugares; solo cambió la relación legal con sus patrones. La explotación continuó, pues. La discriminación también.

La situación mejoró notablemente tras la Revolución Nacionalista de 1952 (que eliminó el trabajo gratuito y la servidumbre) y la Reforma Agraria de 1953; las comunidades de afrodescendientes pasaron a ser dueñas de sus propias tierras, dedicadas a la producción de cítricos, café y coca. Lamentablemente, los problemas agrícolas de las décadas de los 70' y 80' crearon un fuerte flujo migratorio hacia las ciudades. Allí se fueron agrupando en organizaciones urbanas de emigrantes; por ejemplo, el Movimiento Cultural Saya Afroboliviana de La Paz (creado en 1988) o el Centro de Residentes Yungueños de Santa Cruz (creado en 1993). Esos movimientos comenzaron a luchar contra una discriminación de siglos (re)construyendo, en primer lugar, su historia y su identidad social y cultural, y difundiéndola luego entre sus compatriotas bolivianos. De hecho, los escasos trabajos sobre la realidad pasada y presente de los afrobolivianos que existen en la actualidad han sido preparados, en buena parte, por esas organizaciones y sus dirigentes.


Introducción a la música afroboliviana

En 1996, la población afroboliviana censada sobrepasaba las 20.000 personas, ubicadas sobre todo en el oriente del departamento de La Paz: en los alrededores de Coroico (Tocaña, Mururata, Chijchipa, Yarisa), en la provincia de Nor-Yungas, y en los de Chulumani (Chicaloma, Colpar, Naranjani) en la provincia de Sud-Yungas. Se trata de una población reducida, al menos en comparación con la de otros países andinos, como Perú o Ecuador, probablemente porque hubo un número relativamente bajo de esclavos africanos durante la colonia en territorio boliviano.

Si bien los afrodescendientes asimilaron prácticamente por completo las costumbres y tradiciones de sus vecinos Aymara (incluyendo la ropa, las creencias y buena parte de su música y sus danzas), conservaron a través de las generaciones un puñado de rasgos propios. Uno de ellos fue la saya.

La saya (supuestamente, del kikongo nsaya, "actividad comunal dirigida por una voz principal") es una forma de música, canto y danza colectiva que, a diferencia de las expresiones Aymara, no se basa en un calendario agrícola o religioso, sino que ocurre en momentos que resultan importantes para la comunidad. La saya emplea por todo acompañamiento instrumental un conjunto de tres tambores (tambor mayor, tambor menor y ganyengo), un güiro (cuancha) y los cascabeles que llevan algunos bailarines en los pies; hasta hace cuatro décadas también se usaba la matraca. El canto es, básicamente, poesía declamada: se compone de coplas improvisadas sobre estribillos tradicionales fijos que delimitan una temática concreta (religión, amor, historia). El baile es elegante, cadencioso y sobrio; todos los bailarines de la comunidad son coordinados por los llamados "guiadores" o "caporales", y la saya entera (percusionistas, cantores, bailarines) lo es por un "capitán de baile" o "mayor de la plaza".

Los afrobolivianos también conservan otras danzas y expresiones musicales: el baile de tierra o cueca negra (que representa el proceso de enamoramiento, pedida de mano y boda, y que se ejecuta durante los casamientos), el huayno negro (que cierra la cueca negra, y es un canto comunitario de despedida a los novios bailado por los padrinos), el mauchi (música de entierro) y la semba o zemba (danza de pareja dedicada a la fertilidad, que solía bailarse en la apertura de la fiesta de Pascua, bajo la advocación de San Benito). Desafortunadamente, viejas danzas como el tundiqui han desaparecido, al menos en su versión original.

Dentro de la moderna cultura boliviana, basada sobre todo en la de los Aymara del altiplano y, en menor medida, en la de los Quechua de los valles andinos, la presencia africana es indiscutible. Sin embargo, no se puede decir que haya una "influencia" de la cultura afroboliviana sobre las indígenas: por el contrario, la mayor parte de las menciones sobre los africanos que existen en las expresiones culturales bolivianas actuales son burlas sarcásticas, estereotipadas y claramente discriminatorias. Si bien existía hasta hace poco un discurso oficial (incluso académico) que aseveraba que una parte nada despreciable del folklore boliviano contemporáneo (incluyendo danzas tan famosas y populares como la morenada, los caporales, la "saya andina" y los negritos) deriva directamente de los esclavos africanos o está inspirada en su cultura, la realidad es que todas ellas se burlan de su dolor, su físico o sus penurias.

El caso de la llamada "saya andina" es aún peor: ciertos grupos de música y de danza de las grandes ciudades se apropiaron del nombre "saya" y lo "re-inventaron", dándole unos tintes sexuales y unos toques exóticos que la saya original claramente no tiene. Usando el rótulo "saya afroboliviana" y etiquetas como "el ritmo sensual" o "el sabor caliente", agrupaciones como Los Kjarkas vendieron un producto claramente manipulado (y que se aprovechaba de la identidad de unas comunidades francamente desaventajadas) y obtuvieron cuantiosos réditos. De esa "saya andina" surgiría una variante, los caporales, que evidentemente tampoco tiene relación alguna con las comunidades afrobolivianas y su cultura, pero que se han vuelto extremadamente populares. Una copla de saya afroboliviana declara...

Después de quinientos años no me vayas a cambiar
el bello ritmo de saya por ritmo de caporal.

Los Kjarkas están confundiendo la saya y el caporal,
lo que ahora están escuchando es saya original.

Las movilizaciones de las organizaciones afrobolivianas están haciendo frente al latrocinio y la deformación de su identidad cultural. Han logrado que la auténtica saya afroboliviana sea declarada Patrimonio Cultural e Intangible del departamento de La Paz (2007) y que el 23 de septiembre se celebre el Día Nacional del Pueblo y la Cultura Afroboliviana. Los académicos bolivianos, por su parte, están aclarando los orígenes de las danzas y los ritmos hasta hoy consideradas "afros", mientras que los grupos musicales comerciales que hasta el momento se habían aprovechado de ellos (por ejemplo, Hiru Hicho) están moviéndose hacia otras áreas del folklore.


Saya, en Wikipedia.
Afroboliviano, en Wikipedia.
Artículo. "Expresiones controvertidas: Afrobolivianos y su cultura entre presentaciones y representaciones", por Lioba Rossbach de Olmos. En Indiana, 24 (2007), pp. 173-190.
Artículo. "La Reymundita se está casando: Testimonio de vida de una mujer afroboliviana", por José Luis Delgado G.
Artículo. "La música afroboliviana", por Walter Sánchez C. En Boletín del Inian-Museo.
Artículo. "Saya afroboliviana". En Projeto Paralelo 15.
Artículos en el blog Raíces Afros en Bolivia.


Imagen 01. Tambores de saya afroboliviana en la Festividad del Gran Poder de La Paz.
Imagen 02. Tambores de saya afroboliviana en los yungas.
Imagen 03. Sección de percusión de la saya afroboliviana.
Imagen 04. Cuerpo de danza de saya afroboliviana en los yungas.
Imagen 05. Cuerpo de danza de saya afroboliviana.
Imagen 06. Bailarinas de saya afroboliviana.
Imagen 07. Conjunto de saya afroboliviana (bailarinas y percusión).
Imagen 08. Mujeres afrobolivianas.
Imagen 09. Desfile de saya afroboliviana.


Video 01. Solidarity in saya (trailer documental).
Video 02. Saya MOCUSABOL.
Video 03. Saya afroboliviana.
Video 04. Reino de saya (documental 2007), primera parte.
Video 05. Reino de saya (documental 2007), segunda parte.
Video 06. La saya afroboliviana en el Carnaval de La Paz 2012.
Video 07. Saya Afroboliviana Mauchi.
Video 08. Cueca negra.
Video 09. Huayno negro.


Imagen A | Imagen B


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