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    Tierra de vientos > La gente > Lengua | Número 11 (Jul.-Ago. 2012)
    Por Edgardo Civallero

Vocabulario carnavalero


Vocabulario carnavalero

Existe en los Andes un conjunto de términos (procedentes tanto del castellano como de las lenguas indígenas locales) íntimamente relacionados con el Carnaval. Lejos de tratarse de una relación exhaustiva, la siguiente es simplemente una pequeña compilación que pretende un acercamiento a la realidad lingüística del área, una realidad que se refleja en las letras de las canciones carnavaleras.

Anata es el término más utilizado, en los Andes meridionales (sur del Perú, altiplano boliviano, norte de Chile y noroeste de Argentina), para designar la festividad. Es un término de origen Aymara, derivado del verbo anataña, "recrearse, divertirse, jugar". Similar significado tiene el verbo quechua puqllay. Ese término (generalmente escrito "pujllay") es empleado a lo largo de las antiguas tierras del Tawantinsuyu o Imperio Inca, para designar tanto la fiesta (p.e. el Carnaval del pueblo de Tarabuco, provincia Yamparáez, departamento de Chuquisaca, Bolivia) como a los personajes que la representan simbólicamente (p.e. en el Carnaval de Humahuaca, provincia de Jujuy, Argentina, o en el de Arapa, provincia de Azángaro, departamento de Puno, Perú).

Del quechua proviene, asimismo, la palabra raymi, "fiesta". En numerosos puntos de los Andes se usa este término (en combinación con otros) para denominar al Carnaval, p.e. jatun raymi ("fiesta grande") o pawqar raymi ("fiesta de los colores").

Dentro del castellano local se ha creado el verbo "carnavalear" y el adjetivo "carnavalero" para designar todas las actividades asociadas o relacionadas con la fiesta. Una de esas actividades es la de "vidalear", "bagualear" o "coplear", entonar vidalas, bagualas o coplas tradicionales. Otra, celebrada en muchas canciones, es la de beber. Para la borrachera existen términos como "macharse" (del verbo quechua mach'ay, "golpear"), "chumarse" (probablemente derivado del quechua ch'umay, "escurrir") o el regionalismo "chuparse". A la hora de beber es prácticamente obligatoria la "challa" (del quechua ch'allay, "esparcir líquido"), ofrecimiento del primer trago a la tierra (símbolo de la Pachamama) y, en determinados casos, a los Apus o deidades protectoras regionales (asociadas a cerros, ríos o lagos). El término "challa", escrito como "chaya", ha dado nombre al Carnaval de la provincia argentina de La Rioja y un derivado, el adjetivo "chayero" (es decir, algo propio del tiempo de "chaya") se agrega tanto a cantores como a ciertos instrumentos (p.e. la caja).

El Carnaval se va tras la "cacharpaya" (del quechua kacharpaya, kacharpari, "despedida"). Pero todos saben que lo despiden "hasta el año". La alegría anual volverá en doce lunas. También las palabras que la nombran.


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