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    Tierra de vientos > La gente > Cultura | Número 07 (Sep.-Oct. 2011)
    Por Edgardo Civallero

Los Mapuche


Los Mapuche

Considerados descendientes directos de la cultura Pitrén, los Mapuche (o “araucanos”) son el pueblo originario más numeroso e importante de Chile. A la llegada de los españoles, habitaban buena parte del sur de Chile, divididos en grupos que fueron identificados como Pikunches (entre los ríos Maule y Bío Bío), Mapuches (desde el Bío Bío hasta el Toltén), Pehuenches (área precordillerana, desde Chillán hasta Antuco) y Huilliches (desde el río Toltén hasta la isla de Chiloé).

Los Mapuche ocuparon zonas climáticas y ecológicas diversas, desde la región subandina a la costa y desde climas templado-cálidos a fríos y lluviosos. Ello implicó adaptaciones y, por ende, ciertas diferencias culturales entre grupos. Los cambios ocurridos durante la conquista y la colonia tuvieron, como consecuencia, la unificación política, social y cultural de todas las comunidades. En la época republicana, buena parte de la población Mapuche emigró a la ciudad, y los que quedaron en el campo se convirtieron en la base del campesinado local.


Los Mapuche

Durante el siglo XVI, los Mapuche mantuvieron una economía de subsistencia, basada en actividades de caza y recolección, en una agricultura no intensiva, y en la producción de textiles y cerámica para cubrir sus necesidades domésticas. Durante la “guerra de Arauco” (1536-1810) tales actividades cambiaron, y la economía se basó entonces en el uso del caballo para asaltos a haciendas ganaderas. Al mismo tiempo tuvo lugar la ocupación Mapuche (o “araucanización”) de la pampa argentina; durante ese periodo, los Mapuche se convirtieron en los mayores tratantes de caballos y ganado de la zona, moviendo rebaños a ambos lados de la cordillera. A la vez, incrementaron la elaboración de textiles y de artículos de platería; en este último campo produjeron verdaderas obras de arte. La “pacificación de la Araucanía” en Chile (1881) significó el confinamiento de los Mapuche a terrenos reducidos en los que subsistieron como pequeños agricultores y ganaderos.


Los Mapuche

La faceta artística del pueblo Mapuche se expresó (y continúa expresándose) sobre todo en elementos de utilidad cotidiana. Su orfebrería en plata fue, desde siempre, ampliamente reconocida por su belleza: las joyas que elaboraron pasaron a formar parte del atuendo típico de la mujer, incluyendo cintillos (trarilongko), pendientes (chaway), pectorales (trapelakucha), prendedores (akucha) y alfileres (tupu). En el ámbito de los textiles, tejieron mantas (makuñ) y fajas (trarihue) con motivos decorativos tradicionales muy característicos. La producción cerámica se basó en la producción de vasijas, las famosas metawe. Importante también fue el tallado de la madera, elaborando las estatuas funerarias chemamüll, utensilios domésticos (cucharas, fuentes) y objetos rituales (máscaras kollong). Entre las actividades artísticas también se incluye la música, con una amplia gama de instrumentos (trutruka, kultrún, pifilka, etc.) y un repertorio que incluye tanto cantos ceremoniales como canciones populares.

La actual población Mapuche reside, sobre todo, en las ciudades (Santiago de Chile y principales centros urbanos de la Araucanía). Aquellos que todavía habitan en comunidades campesinas continúan viviendo en rukas, amplias casas tradicionales. El uso de la lengua originaria, el mapudungu (“habla de la tierra”), se encuentra en total vigencia. Sin embargo, otras actividades tradicionales (como el juego del palín o chueca) están cayendo progresivamente en el olvido.


Los Mapuche

El mundo espiritual de este pueblo es extremadamente rico. El conjunto de símbolos, prácticas y creencias tradicionales Mapuche se denominan admapu, y establecen que la tierra (mapu) y los hombres fueron creados por Ngenechen, el “padre celestial”. Además de él, otra figura mítica fundamental en el pensamiento Mapuche es el pillan, el espíritu del antepasado fundador de cada linaje. El número cuatro juega un papel importante en la cosmovisión Mapuche: los/las chamanes (machi) invocan en los ritos a los cuatro grandes espíritus; el Wenumapu (“el cielo”, “la tierra de arriba”) se divide en cuatro niveles; y cuatro son los bailes y oraciones que componen el Ngillatun o rogativa, una de las ceremonias más importantes.

Los Mapuche han sido siempre un pueblo resistente, que se opusieron con bravura a todos los intentos de invasión (Tawantinsuyu, fuerzas de conquista española, ejércitos republicanos nacionales, dictadura) y, sobre todo, a la mayor parte de los intentos de dominación espiritual e identitaria. Sin embargo, no lograron mantener sus tierras originales; fueron vendidas a los mejores postores, incluyendo empresas extranjeras que han explotado sus recursos naturales y contaminado aguas y tierras. Los intentos de oposición Mapuche han sido respondidos con represión por parte de las fuerzas del estado chileno, lo que ha conllevado numerosas denuncias por violación de derechos humanos. Todo intento de lucha ha sido apagado, y los gritos de protesta, callados.

Sin embargo, y como bien reza la canción “Arauco en pie”, del grupo Illapu: “A pesar de la metralla / y el decreto del tirano / aún sigue en pie / el indómito pueblo araucano”.


Mapuche, en Wikipedia.
Idioma mapuche, en Wikipedia.
Religión mapuche, en Wikipedia.
Pueblo Mapuche, en Museo Chileno de Arte Precolombino.
El pueblo Mapuche, en Memoria chilena.
Libro. “Voces Mapuches”, en Museo Chileno de Arte Precolombino.
Libro. “Platería Araucana”, en Museo Chileno de Arte Precolombino.
Libro. “Mapuche. Semillas de Chile”, en Museo Chileno de Arte Precolombino.
Libro. “Mapuche”, en Museo Chileno de Arte Precolombino.


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