Tierra de vientos. Revista digital de música andina. Cabecera
Historia de los pueblos andinos
Tierra de vientos > La tierra > Historia | Número 06 (Jul.-Ago. 2011)
Por Edgardo Civallero

La cultura Muisca o Chibcha

La cultura Muisca o Chibcha
El pueblo Muisca (de muyska, “persona” o “gente” en lengua muyskkubun) fue una importante sociedad indígena prehispánica, que se organizó social y políticamente en la denominada “Confederación Muisca”, y pobló el actual altiplano cundiboyacense colombiano entre 1200 y 1541. Los Muisca estaban lingüísticamente emparentados con los actuales pueblos originarios de la Sierra Nevada de Santa Marta (Kogui, Ika, Wiwa, Kankuamo) y con los de la Sierra Nevada del Cocuy (U’wa), en Colombia, así como con otras sociedades indígenas de América Central (p.e. los Kuna de Panamá).

La cultura Muisca o Chibcha
El territorio de la Confederación Muisca, de unos 45.000 kms. cuadrados, se extendía desde el río Chicamocha (norte del departamento de Boyacá) al páramo de Sumapaz (departamento de Cundinamarca), y desde las cumbres de la Cordillera Oriental hasta el valle del río Magdalena. La Confederación unía o vinculaba a la mayor parte de las tribus pertenecientes al grupo étnico Muisca (excluyendo así a otros pueblos vecinos), aunque muchas comunidades Muisca jamás pertenecieron a ella. En su interior, cada facción mantenía su autonomía y la soberanía sobre su territorio y recursos; sin embargo, existía un sistema estratificado de líderes y autoridades que detentaban el poder de decisión (sobre todo en caso de guerra) y eran los destinatarios finales de un complejo sistema de tributos.
En la cima de la pirámide social Muisca se encontraban los “señores” psihipkua (que podían recibir otros títulos, como zaque o zipa, dependiendo de la región); por debajo de ellos seguían los “caciques” uzake, los “capitanes” sybintiba y los “capitanes menores” utatiba (de acuerdo a las denominaciones que les dieron los conquistadores españoles). La autoridad religiosa era asumida por los sacerdotes iraca, y el grueso del ejército estaba compuesto por los guerreros güecha.
Los señoríos más importantes de la Confederación eran los de Hunza (hoy Tunja; gobernado por un zaque), Bacatá (hoy Bogotá; gobernado por un zipa), Sugamuxi (hoy Sogamoso; gobernado por un iraca, dado que su capital era una ciudad sagrada) y Duitama.

La cultura Muisca o Chibcha
La sociedad Muisca es considerada como una de las más poderosas de la América post-clásica. Su macro-economía se basaba, sobre todo, en el aprovechamiento de recursos minerales (esmeraldas, cobre, carbón, sal y oro), que intercambiaban por productos llegados de la costa (sobre todo pescado y caracolas) y de la selva (frutas, miel, plumas).
La sal, uno de sus bienes más valiosos y cotizados, era extraída de las salinas situadas en Zipaquirá, Nemocón, Sesquilé y Tausa. Las esmeraldas provenían del yacimiento de Somondoco, y el carbón mineral, de Sogamoso. Por su parte, el cobre se obtenía en Gachalá y Moniquirá y el oro, a través del intercambio con pueblos vecinos.
Los intercambios comerciales se realizaban en los mercados: los más importantes se encontraban en Bacatá, Chocontá, Pacho y Hunza. Las transacciones se realizaban mediante trueque, o bien empleando discos de oro, bloques de sal o mantas de algodón como moneda.
La micro-economía cotidiana Muisca dependía de las actividades agrícolas, por lo general de subsistencia. Cultivaban diferentes variedades de maíz, así como papa, yuca, batata, calabaza, judías, piña, aguacate, tabaco, quinua, algodón y coca, aprovechando los distintos niveles ecológicos de su territorio. Las técnicas incluían la roza con azadones y otras herramientas toscas, así como el riego por acequias y el empleo de terrazas en terrenos en desnivel. No domesticaron animales, y la caza y la pesca eran actividades poco practicadas, aunque apreciaban carnes como la del venado, consumida únicamente por la aristocracia.
Por otra parte, los Muisca eran excelentes alfareros, orfebres y tejedores: sus piezas arqueológicas de cerámica, oro y algodón se encuentran entre las más apreciadas de América Latina. Sus famosos paños de algodón, pintados con motivos geométricos, se emplearon para confeccionar prendas de vestir, para envolver a los muertos, como moneda de cambio o como regalo ceremonial. La cerámica Muisca incluía vasijas, pero también husos de hilar, crisoles y matrices de fundición, instrumentos musicales, etc. En cuanto a la orfebrería, elaboraron figurillas, diademas, collares, narigueras, tiaras, pulseras, pectorales y máscaras. Para ello aleaban el oro con cobre, obteniendo un producto altamente maleable denominado tumbaga.

La cultura Muisca o Chibcha
Según relatan crónicas coloniales como la del conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada, los Muisca no empleaban la piedra en sus viviendas, ni siquiera en la de los señores principales. La mayoría de las construcciones se levantaban con paredes o tapias de adobe (llamadas baharaques) y techos de caña, palma o paja. El mobiliario era extremadamente reducido: algunas esteras para alfombrar el suelo, y plataformas de caña que servían como camas.
La legislación Muisca se basaba en el llamado “código de Nemequene” (en honor al zipa de Bacatá que lo recopiló), conjunto de normas de derecho consuetudinario transmitidas oralmente. Por lo general, las penas consistían en la muerte o el repudio y la exclusión social; se castigaban el incesto, la sodomía, el adulterio, el robo, la cobardía de los guerreros y la embriaguez. Además, el código regulaba las herencias, la tributación, y las normas de comportamiento, protocolo y sumisión.
Tenían una riquísima mitología, templos dedicados a las deidades principales Sue (el sol) y Chía (la luna), leyendas sobre el mítico héroe Bochica o sobre Bachué, la madre de los Muisca, y una casta sacerdotal que manejaba, entre otras cosas, un calendario básico que incluía los solsticios y las principales fechas agrícolas.
Su lengua, el muyskkubun, fue hablada en Colombia hasta 1770, cuando Carlos III de España prohibió el uso de idiomas indígenas en América. Se la conoce gracias a las gramáticas supervivientes, y a algunos términos que pasaron al vocabulario del castellano local. En la actualidad, algunas comunidades de descendientes directos del pueblo Muisca (en localidades del distrito de Bogotá como Suba y Bosa, y en municipios vecinos, como Cota, Chía, o Sesquilé) pretenden recuperar el uso del idioma.

La cultura Muisca o Chibcha
Fueron “descubiertos” en 1537 por Gonzalo Jiménez de Quesada, Sebastián de Belalcázar y Nicolás de Federmann, interesados en dar con la fuente de la leyenda de El Dorado. Muertos los últimos señores Muisca (Sagipa y Aquiminzaque), los caciques y el pueblo se alzaron tardíamente contra los conquistadores, que apagaron la rebelión en 1542. Los sobrevivientes fueron enviados a “resguardos” y sometidos al régimen de encomienda. Desde 1989, y tras siglos de aculturación, discriminación y presión cultural (en los cuales se les ha prohibido desde hablar su lengua a poseer sus tierras o elaborar su chicha), se ha generado un proceso de reconstrucción de los cabildos indígenas y de “revitalización” de la cultura ancestral (o, al menos, de lo poco que queda).
El legado de esa sociedad prehispánica es mucho más amplio que la pequeña fracción hoy reivindicada por sus descendientes directos. Desde leyendas como El Dorado hasta héroes como Bochica, y desde los motivos empleados en las mantas y las joyas hasta palabras y expresiones en muyskkubun, la cultura Muisca ha tenido y tiene una fuerte influencia en la de la Colombia andina.

Imagen 01 | Imagen 02 | Imagen 03 | Imagen 04 | Imagen 05

Historia de Colombia, en Wikipedia.
Confederación Muisca, en Wikipedia.
Muiscas, en Wikipedia.
Código de Nemequene, en Wikipedia.
Mitología muisca, en Wikipedia.
Idioma muisca, en Wikipedia.
Pueblo muisca.
Los muiscas.
Libro “Así éramos los Muiscas”, en Biblioteca Luis Ángel Arango.

Imagen 01. Cerámica chibcha.
Imagen 02. Orfebrería muisca 01.
Imagen 03. Orfebrería muisca 02.

Video 01. Mitos y leyendas colombianas: los Muiscas.
Video 02. Usos y costumbres Muisca.