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Tierra de vientos > Instrumentos > Instrumentos | Número 06 (Jul.-Ago. 2011)
Por Edgardo Civallero

Idiófonos andinos

Los idiófonos andinos: generalidades

Los idiófonos se encuentran entre los instrumentos musicales más ampliamente distribuidos a lo largo del mundo. Agrupan a todos aquellos elementos que producen sonido mediante la vibración de su propio cuerpo, sin necesidad de cuerdas (cordófonos), membranas (membranófonos) o columnas de aire (aerófonos). Básicamente, se trata de todos los instrumentos de percusión que no poseen parches: claves, sonajas, triángulos, cajas chinas, castañuelas, platillos...
Debido a la sencillez de su construcción, se encuentran entre los primeros instrumentos musicales producidos por el ser humano. Tanto los cronistas españoles llegados a América como los restos arqueológicos hallados en el continente señalan la existencia de idiófonos entre las culturas prehispánicas americanas. Entre ellos pueden mencionarse las zacapas (sartas de semillas de leguminosas), los churus (sonajeros de caracolas), cascabeles de plata y de cobre, y campanillas como las que describió Guamán Poma de Ayala en algunas procesiones religiosas incaicas.
En los Andes actuales, su presencia es muy notoria, aunque su número y variedad no sean comparables con los de otros instrumentos, como los aerófonos.

Imagen: Edgardo Civallero.
Idiófonos, en Wikipedia.
Instrumentos idiófonos de Colombia (no todos andinos).

Idiófonos andinos. Chajchas

Quizás los idiófonos andinos más comunes sean los sonajeros, confeccionados a partir de sartas y manojos de elementos como pezuñas (de camélidos andinos, ovejas, cabras, vacas, venados, tapires o pecaríes), de semillas y vainas, de pequeñas calabazas, de caracolas marinas e incluso, cuando existe disponibilidad de ellos, de elementos tan exóticos como picos de tucán.
En el caso de las sartas, los componentes suelen anudarse con lana o fibras vegetales, o incluso coserse a tiras de tela. Por lo general se emplean como tobilleras o pantorrilleras, y son los bailarines (los cuales, en muchos casos, ejercen también de músicos) los que las llevan atadas a sus miembros, agitándolas y haciéndolas resonar con sus pasos de danza.
Un tipo particular de sarta son los llamados wak’allos (término probablemente derivado del aymara wak’a, “faja, cincha”). Usados en Bolivia, se confeccionan con bandas de tela burda sobre las que se anudan pulus (pequeñas calabazas) o ch’urus (caracolas marinas) y wayrurus (un tipo de judía). Los wak’allos de ch’urus (símbolos de fertilidad en todos los Andes desde tiempos prehispánicos) pueden encontrarse en tropas de intérpretes de flautas mohoceños y mollos, así como en la gran mayoría de los grupos de bailarines chunchos.
Entre los sonajeros más populares se encuentran, sin duda, las chajchas. Estos manojos o sartas de pezuñas fueron bautizados con su onomatopéyico nombre en tiempos recientes, al parecer por miembros del grupo boliviano Los Kjarkas. Al contrario de lo que pudiera parecer, no poseen un uso tradicional demasiado extendido. Sin embargo, se han vuelto muy habituales en la mayoría de los conjuntos de música andina modernos, a tal extremo que en la actualidad es muy difícil escuchar un sanjuanito ecuatoriano sin oír las chajchas marcando el ritmo.

Imagen: Edgardo Civallero.
Chajchas, en Wikipedia.
Imagen 01. Chajchas 01.
Imagen 02. Chajchas 02.
Imagen 03. Chajchas 03.
Video 01. Sonido de chajchas.

Idiófonos andinos. Vainas

Las vainas también son muy usadas como idiófonos, especialmente las del flamboyán (Delonix regia), árbol también conocido como “chivato” (Argentina) o “pajarillo.” (Bolivia). Una vez secas, la consistencia leñosa de estos frutos y la abundancia de semillas las convierten en una apreciada sonaja natural, que se emplea agitándola en el aire, golpeándola contra manos o piernas o bien usándola como baqueta sobre el parche de un membranófono (bombo, tambor, etc.).
Menos empleadas en los Andes son las maracas o sonajeros de calabaza. Su presencia es notoria en Colombia, en algunos valles bolivianos y en la Patagonia, en las comunidades Mapuche.

Imagen: Edgardo Civallero
Imagen 04. Vaina de flamboyán.
Imagen 05. Mercedes Sosa acompañándose con una vaina de flamboyán.

Hasta aquí se han mencionado instrumentos elaborados a partir de materiales naturales, con una manufactura prácticamente nula. Entre los idiófonos elaborados por el hombre, los más empleados son los cascabeles metálicos. Existen antecedentes arqueológicos de pequeños cascabeles de bronce, elaborados por artesanos a lo largo de todos los Andes. En la actualidad, se usan sobre todo entre los bailarines Mapuche de la Patagonia (que los llaman kaskawilla, y los emplean cosidos en una faja que se cruzan en bandolera) y en Bolivia y Perú. Allí se encuentran cascabeles de bronce, de pequeñas dimensiones, y de hojalata o latón, de tamaños considerables (hasta 10 cms. de diámetro). Los emplean sobre todo los bailarines de caporales, que llevan botas cubiertas de cascabeles enormes, pero también los pakochis de Achacachi (Bolivia) y los intérpretes de saya, tundiqui, chutas y machu machu.

Cascabel, en Wikipedia.
Los caporales, una danza afroaltiplánica, en Los Andes.
Imagen 06. Kaskawilla (cascahuilla) 01.
Imagen 07. Kaskawilla (cascahuilla) 02.
Imagen 08. Kaskawilla de semillas.
Imagen 09. Cascabeles en botas de bailarines de caporal, Bolivia 01.
Imagen 10. Cascabeles en botas de bailarines de caporal, Bolivia 02.
Video 02. Caporal. “Soy caporal”, por Tupay.
Video 03. Saya boliviana. “Mi samba, mi negra”, por Los Kjarkas.
Video 04. Baile del choique purrún (Neuquén, Argentina).

Los cencerros —una tradición llegada de la mano de los europeos y sus rebaños— también están presentes en los Andes. Se emplean en danzas como los waka wakas o waka tokhoris de Bolivia, y en todas aquellas en las cuales se haga alguna referencia al ganado vacuno u ovino.
Similares en estructura son las campanas y campanillas, aunque estos idiófonos tengan una larga tradición en las Américas, avalada por hallazgos arqueológicos (p.e. las campanas de bronce de la cultura Diaguita/Santa María del noroeste de Argentina). En la actualidad se las fabrica de bronce u hojalata, y se les dan varios usos musicales. Tal vez las más famosas se encuentren entre los lauraques, diminutos elementos (campanillas, figurillas metálicas, borlas, hilos) que las mujeres del pueblo Chipaya (Bolivia) usaban para asegurar los centenares de trencitas con las que solían amarrar sus cabellos. Se dice que en los viejos tiempos, cuando una mujer Chipaya bailaba, su cabellera se convertía en un inmenso sonajero tintineante. Tal tradición está en vías de extinción, si no extinta ya.

Cencerro, en Wikipedia.
Campana, en Wikipedia.
Artículo. “La tumba 11 de la Isla de Tilcara” (ilustraciones de campanillas prehispánicas).
Imagen 11. Campana, cultura Santa María (Argentina). En Museo Chileno de Arte Precolombino.

Los bastones, garrotes y palos de ritmo son comunes entre muchos danzarines andinos, que los emplean para ir marcando el ritmo (p.e. los doctorcitos, auki auki, machu machus y palla pallas de Bolivia). En ocasiones colocan en unos de sus extremos un manojo de pezuñas, o algunas sonajas metálicas. También son habituales los sistros y chullu chullus, instrumentos de factura doméstica generalmente elaborados a base de chapas de cerveza aplanadas, perforadas y unidas por un mango o una cuerda. Los primeros son muy comunes en procesiones y villancicos en el noroeste de Argentina.
Similares en forma son las espuelas gallu gallu que emplean los bailarines/músicos de la etnia Yampara que interpretan el pujllay en Tarabuco, Bolivia. Se trata de una danza de celebración de la cosecha en la que, a la vez que se baila, se canta y se interpretan unas flautas descomunales llamadas senqatanqana, muy parecidas en forma a los mohoceños. Los bailarines calzan unas sandalias u ojotas especiales, de madera, provistas de unas “espuelas” descomunales compuestas por varias placas circulares de hierro. Al bailar —de forma muy particular— las gallu gallu se convierten en verdaderos sistros o sonajas, que le dan a la interpretación del pujllay un rasgo característico.
Las espuelas tradicionales también sirven como improvisados idiófonos, sobre todo en las danzas en las que participan individuos ligados a labores ganaderas: desde los huasos chilenos a los gauchos del noroeste argentino, pasando por los morrochucos, los montoneros y los qorilazos peruanos.

Imagen 12. Detalle de las gallu gallu 01.
Imagen 13 (baja calidad). Detalle de las gallu gallu 02.
Video 05. Estilización de la danza pujllay de Tarabuco.
Video 06. La danza pujllay original.

Idiófonos andinos. Güiro, reco-reco, reco, recoreco

El reco, reco-reco, guacharaca o güiro es un idiófono del área afro-caribeña que, curiosamente, es empleado en la música andina, tanto en la zona del altiplano colombiano (p.e. en la interpretación de la carranga) como en la música afro-boliviana (en sayas, caporales, negritos y tundiquis), en donde su presencia y su sonido son característicos. Los modelos tradicionales se fabrican con una robusta caña de bambú o de tacuara, o bien con una calabaza alargada, en las que se realizan una serie de cortes horizontales que luego se frotan con una varilla. Los modelos modernos, por su parte, son metálicos y se producen a nivel industrial.

Imagen: Edgardo Civallero.
Güiro, en Wikipedia.
Imagen 14. Reco-reco de caña, Bolivia.
Imagen 15. Reco-reco de calabaza, Bolivia 01.
Imagen 16. Reco-reco de calabaza, Bolivia 02.

Dentro de las tropas de zampoñas k’antu (Bolivia y Perú) se emplea el chiñisk’u o chinisco, un triángulo elaborado a partir de un barreno o hierro de construcción. El chiñisk’u es esencial en la tropa, dado que marca inicios y finales y le agrega un toque característico al k’antu como estilo de sikuri.
En Bolivia, también recibe el nombre de chinisco (probablemente onomatopéyico) un palo-sonajero usado por algunas bandas de zampoñas en la región Sud Lípez. Un idiófono similar se emplea en el noroeste de Argentina, en donde se lo conoce como clavelito. Ambos elementos han sido desplazados por los modernos platillos, idiófonos europeos que se han introducido en la música tradicional andina de la mano de las “bandas de cobre”.

Idiófonos andinos. Trompe, birimbao, trompa, guimbarda, arpa de boca

El arpa de boca, birimbao, guimbarda o trompe es un curioso idiófono punteado que ha sido empleado prácticamente en todo el mundo, e incluido en repertorios musicales tan dispares como el irlandés, el vietnamita y el ruso. Está formado por un marco rígido (de caña, madera o metal) que sostiene una lengüeta delgada y flexible. Usando la boca como cámara de resonancia y haciendo vibrar la lengüeta con los dedos, se consiguen sonidos e incluso, con un poco de práctica, notas concretas.
En los Andes tiene una amplia distribución, aunque su uso más tradicional se encuentra entre los Mapuche de la Patagonia. Se utiliza en ceremonias religiosas como el Ngillatún y el Camaruco, junto a instrumentos como el kultrun, las pifilkas y las trutrukas.
En el noroeste argentino son las mujeres las que utilizan el trompe para ejecuciones de carácter íntimo, en las cuales imitan toques de otros instrumentos, como el erquencho o la quena.

Imagen: Edgardo Civallero
Arpa de boca, en Wikipedia.
Torompe, en Wikipedia.
Imagen 17. Trompe 01.
Imagen 18. Trompe 02.
Imagen 19. Trompe 03.
Video 07. Trompe Mapuche

Idiófonos andinos. Matraca

Las matracas cierran el panorama de los idiófonos andinos. Se trata de instrumentos de procedencia europea que se emplearon en algunas festividades religiosas católicas en los Andes. Con el paso del tiempo, fueron incluidos como elemento rítmico en una danza afro-boliviana, la morenada, que terminaría convirtiéndose en la más popular entre el público boliviano. En la actualidad, las comparsas de morenadas son las más grandes e importantes en todos los desfiles, festejos, carnavales y presentaciones, y en todos los casos las/los bailarines llevan en sus manos una matraca con la cual acompañan la música interpretada por las bandas.
Las matracas asumen diferentes formas, de acuerdo a los disfraces y motivos de las comparsas, y se han elaborado de los materiales más curiosos e inesperados.

Imagen: Edgardo Civallero
Matraca, en Wikipedia.
Imagen 20. Diversos tipos de matracas en el Museo de Instrumentos Musicales de Ernesto Cavour (La Paz, Bolivia).
Imagen 21. Matracas de kirkincho (armadillo), Bolivia.
Imagen 22. Matracas con forma de biberón, Bolivia.