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Tierra de vientos > Tradiciones > Leyenda | Número 05 (May.-Jun. 2011)
Por Edgardo Civallero

Naymlap, el hombre pájaro
Naymlap
El mito de Naymlap (‘Nano, Ñañlamp, Naylamp) narra el origen de los gobernantes de la cultura Lambayeque, que se desarrolló en la costa norte del Perú entre los años 700 a 1300 d.C.
Los Lambayeque fueron conquistados por los Chimú, quienes, a su vez, cayeron bajo el poder de los Incas (hacia 1450) y, finalmente, bajo el de los españoles (en 1535). Martín Farrochumbi, cacique de Túcume (descendiente de los gobernantes de Lambayeque) narró la leyenda a Miguel Cabello Valboa, cronista español, que la publicó en 1586 como parte de su obra "Miscelánea Antártica".

Cuentan los pobladores de Lambayeque que en tiempos antiguos llegó a las costas del Perú, desde el norte, una gran flota de balsas de totora comandada por un gran señor llamado Naymlap.
Viajaba acompañado por una numerosa comitiva que lo seguía como a un gran caudillo, con reverencia y adoración. En ella estaba su esposa, Ceterni; cuarenta de sus más valientes capitanes; el trompetero oficial, Pita Zofi, quien se encargaba de hacer sonar el pututu; Ñinacola, encargado del cuidado de las anda y el trono de Naymlap; Ñinagintue, encargado de la bebida; Fonga Sigde, quien tenía por misión esparcir polvo de mullu por donde pisaba su señor; Occhocalo, el cocinero; Xam Muchec, quien pintaba el rostro de Naymlap; Ollop-copoc, quien lo bañaba, adornaba y untaba con finas esencias; Llapchiluli, quien tejía y bordaba para su señor; y una numerosa y casi incontable muchedumbre.
Desembarcaron cerca a la desembocadura del río Faquisllanga, actualmente Caleta de San José. Desde allí caminaron media legua tierra adentro, buscando un buen lugar para asentarse. Al hallarlo, construyeron un palacio al que llamaron “Chot” y en el lugar principal colocaron a Llampallec (de ahí el nombre “Lambayeque”), figura esculpida en piedra verde que representaba la imagen del propio Naymlap.
Pasaron los años viviendo en paz. Pero el tiempo no perdona y la muerte visitó al gran Naymlap. Por temor a que no se entendiese la mortalidad del caudillo y señor, lo enterraron a escondidas y dijeron por todas partes que, con prodigioso poder, se había convertido en ave y había volado lejos de allí. Y allí comenzó el mito de Naymlap.

La leyenda cuenta que sus personas más cercanas no aceptaron su desaparición y, presos de la desesperación, se lanzaron en su búsqueda y juraron no regresar hasta dar con él. Nunca más se supo de ellos. Al irse en busca de Naymlap todos los que llegaron con él, la tierra quedó poblada sólo por los que habían nacido en ella. Ellos fueron los que sufrieron la invasión Chimú, Inca y española. Y, en última instancia, uno de ellos fue el que narró la historia que hoy se conoce.

Imagen. Tumi (cuchillo ceremonial) representando a Naymlap.

Naylamp, en Wikipedia.
El mito de Naymlap, en Arqueología del Perú.
La leyenda de Naymlap, en Museo de sitio Túcume.
Lambayeque (sección “Historia”), en Wikipedia.
Miguel Cabello Valboa, en Wikipedia.
Miscelánea Antártica, en Wikipedia.