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Tierra de vientos > La gente > Cultura | Número 05 (May.-Jun. 2011)
Por Edgardo Civallero

Los Q’eros
Los Q’eros

En 1949, el antropólogo cusqueño Oscar Núñez del Prado participaba en un festival indígena en Paucartambo (departamento de Cuzco) cuando “descubrió” a dos indígenas que hablaban un quechua muy puro. En 1955, junto a otros colegas (Efraín Morote, Mario Escobar), visitó las comunidades de esos dos individuos y anunció al mundo que había hallado a los últimos descendientes de los Incas: los Q’eros.
Los Q’eros (oficialmente, Asociación de Comunidades de la Nación Q’eros) viven en cinco asentamientos (Hatun Q’ero, Q’ero Totorani, Japu, Quico y Marcachea) con una población de alrededor de 2.100 personas, localizados en la provincia de Paucartambo, en los flancos orientales de la cordillera de Vilcanota, cerca del Nevado Sinakara (en cuyas vecindades se celebra la fiesta de Qoyllur Rit’i).
Se trata de comunidades que han vivido prácticamente aisladas a lo largo de cuatro siglos y que, en consecuencia, han conservado “puros” sus principales rasgos culturales. Su economía se basa en la agricultura (sobre todo de papas) empleando técnicas tradicionales, y en el pastoreo de ovejas y camélidos andinos (llamas y alpacas). Los tejidos que producen, uno de sus principales ingresos actualmente, siguen patrones descritos en manuscritos del siglo XVI, y su música conserva los instrumentos y los ritmos más ancestrales.
Pese a su aislamiento, su punto de contacto con la sociedad peruana ha sido siempre el festival de Qoyllur Rit’i, en donde siempre son tratados con respeto por el resto de las comunidades indígenas, quizás por la creencia extendida de que se trata del último ayllu por el cual corre sangre incaica.
Sus tradiciones y sus creencias religiosas han sido, quizás, los rasgos más difundidos de su cultura. Dado que tales tradiciones son de las más antiguas en los Andes, han recibido mucha publicidad, y han sido vendidas como “los rituales chamánicos de los Andes”. La mayor parte del turismo que llega en la actualidad a las comunidades Q’eros para ser testigos de recreaciones de los ritos andinos (“mesas”, “despachos”, etc.): lamentablemente, solo eso, y poco más, es lo que se conoce de los Q’eros.