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Tierra de vientos > Instrumentos > Instrumentos | Número 05 (May.-Jun. 2011)
Por Edgardo Civallero

Los cordófonos andinos: generalidades

La historia de los instrumentos de cuerda de los Andes es relativamente reciente: comienza con la llegada de los europeos a lo largo del siglo XVI. De la mano de los conquistadores entraron, en tierras andinas, las vihuelas, los rabeles, las primeras violas da gamba, las arpas medievales y los laúdes. A partir de ese momento, cada uno de esos instrumentos comenzaría una evolución propia, que lo llevaría a transformarse y a adaptarse a los materiales y las formas de construcción e interpretación de cada región.

Instrumento de cuerda, en Wikipedia.

Rabel Chiloé chilote

Los rabeles castellanos no tuvieron demasiado éxito en los Andes: hoy en día siguen empleándose solamente al sur de Chile. No ocurrió lo mismo con la vihuela: son numerosísimas las variantes de guitarras y guitarrillas existentes en la actualidad en Sudamérica, desde el cavaquinho y el cuatro al tres y la jarana. En las regiones andinas se asentaron la guitarra, el guitarrón chileno, el tiple colombiano, las guitarrillas potosinas, chicheñas y uru-chipayas, el guitarrón vallegrandino, las medianas y las dos docenas de variedades de charangos de distintos tamaños y tipos.

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Rabel, en Wikipedia.
El rabel chileno.
Imagen 01. Rabel chileno.
Video 01. Rabel chileno, interpretando la danza tradicional “El Rabel”.

Guitarra

La guitarra es el cordófono más generalizado en todos los Andes. Se emplea el modelo europeo moderno, de seis cuerdas y tamaño mediano. Es un instrumento de acompañamiento (rasgueo y arpegio), aunque también se utiliza para proporcionar bajos, y como solista melódico. Existen, en los Andes, un amplio número de variedades de guitarra construidas localmente con distintos materiales (calabaza, madera, cuero).

Imagen.
Guitarra, en Wikipedia.
Historia de la guitarra, en Wikipedia.

El guitarrón chileno es de forma y tamaño similar a la antigua vihuela, y cuenta con 21-25 cuerdas metálicas (alambres entorchados) afinadas por grupos al unísono o a la octava. A ambos lados de la caja hay 4 cuerdas auxiliares, los "diablitos", que dan la octava aguda a algunos grupos. El brazo es más ancho que el de la guitarra, y la caja es más pequeña pero más alta. El instrumento está profusamente decorado con tallas, emperlados y dibujos. Se lo emplea en el centro y sur de Chile para acompañar canciones del repertorio de payadores, cantores “a lo poeta” y cantores “a lo divino”, además de las ubicuas cuecas y tonadas.

Guitarrón chileno, en Wikipedia.
Guitarrón chileno, en Fundación Joaquín Díaz.
El guitarrón chileno, en Payadores Chilenos.
Misterioso guitarrón, en Nuestro Cl.
Imagen 02. Guitarrón chileno 01.
Imagen 03. Guitarrón chileno 02.
Video 02. El guitarrón chileno, por F. Astorga.
Video 03. Ejemplo sonoro de guitarrón chileno.
Video 04. Guitarrón chileno. Manuel Sánchez.

Tiple

El tiple tiene la forma general de una guitarra, aunque es algo más ancho y posee 12 cuerdas metálicas (organizadas en 4 grupos de 3 cuerdas cada uno). Se emplea como instrumento solista y de acompañamiento, y su uso está muy extendido en Colombia. Allí, su particular sonido aparece en ritmos como el bambuco, la guabina y el pasillo, y en el repertorio de la tradicional “trova antioqueña” (canto improvisado).

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Tiple, en Wikipedia.
Libro “Los caminos del tiple”, en Biblioteca virtual “Luis A. Arango”.
Blog “El tiple colombiano”.
Imagen 04. Tiple.
Video 05. “Guabina de los tres”, por Oriol Caro.
Video 06. “Bambuco en La menor”, por Oriol Caro.
Video 07 (baja calidad). Bambuco colombiano, con tiples y guitarra.

En Bolivia existe una serie de cordófonos indígenas denominados genéricamente con el nombre de “guitarrillas”. Su tamaño varía entre el de un charango y una guitarra, suelen estar construidos con materiales bastos, y sus formas son bastante rústicas (lo cual, y en contra de lo que pueda parecer, no perjudica en absoluto su particular sonido). Se trata de las guitarrillas potosinas, chicheñas y chipayas, así como del guitarrón vallegrandino (más parecido a un enorme charango) y las medianas.
Dentro de esta categoría, las más extendidas son las guitarrillas chipayas, que utilizan 10 cuerdas metálicas (organizadas en 5 grupos de 2 cuerdas cada uno) y son empleadas para interpretar, sobre todo, tonadas y tinkus.

Imagen 05. Guitarrillas chipayas.
Video 08. Guitarrilla chipaya.

Charango

El charango, quizás el cordófono andino más conocido fuera de los Andes, posee una enorme variedad de tamaños, formas, materiales, número de cuerdas y afinaciones tradicionales. El instrumento estándar cuenta con 10 cuerdas (organizadas en 5 grupos de 2 cuerdas cada uno) y una caja de resonancia que, tradicionalmente, se construía con el caparazón de un armadillo (kirkincho) pero que en la actualidad se realiza principalmente en madera ahuecada (charango “lauckeado”) o laminada. Al igual que la guitarra, se emplea como instrumento de acompañamiento y como solista melódico.
Las variedades más conocidas son el charango sacabeño (6-8 cuerdas), el rankha charango (8-11 cuerdas), el walaycho y el ronroco (variedades pequeñas y grandes del charango estándar), el khonkhota (q'onq'ota, mokholo o machu charango, de 8 cuerdas), el charango anzaldeño, el charango vallegrandino, y el charango ayacuchano (laminado, e interpretado con el estilo de la guitarra andina peruana).

Imagen: Edgardo Civallero.
Charango, en Wikipedia.
Libro “El charango: su vida, costumbres y desventuras”, por Ernesto Cavour.
“El charango para todos”, de Héctor Soto.
Imagen 06. Charango 01.
Imagen 07. Charango 02.
Imagen 08. Charango 03.
Imagen 09. Charango 04.
Imagen 10. Charango 05.
Imagen 11. Charango 06.
Video 09. El Charango (fragmento de documental).
Video 10. “Flor de violeta”, por Federico Tarazona.
Video 11. “El diablo suelto”, por Héctor Soto.
Video 12. “Pall pall”, tonada, por Norte Potosí.

Violin

En cuanto a los violines, contaron con una buena difusión a lo largo y ancho de toda la cordillera. A pesar de que en algunas áreas de Bolivia existen algunos violines “regionales” (violín chicheño, violín andino) de factura rústica, en líneas generales se emplea el modelo europeo. En Bolivia acompaña ritmos campesinos como takipayanakus, tukuchas, k’ochus y tonadas de casamiento. En Perú, es un elemento indispensable para la interpretación de buena parte del repertorio de la Sierra central y septentrional (p.e. los huaynos cusqueños, las huaylarsh, las danzas de tijeras). Finalmente, en Ecuador son muy empleados en sanjuanitos y capishcas.

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Violín, en Wikipedia.
Imagen 12. Violines de Ecuador.
Imagen 13. Violín de Perú.

Las arpas medievales europeas tuvieron una gran difusión en el seno de la sociedad colonial. Las comunidades indígenas y campesinas se apropiaron de ellas más tarde, adaptándolas a sus necesidades. En la actualidad, su distribución en los Andes abarca desde los valles centrales de Chile hasta el sur de Ecuador.

Imagen 14. Arpas peruanas alzadas en danza de tijeras, Ishua (Lucanas) 01.
Imagen 15. Arpas peruanas alzadas en danza de tijeras, Ishua (Lucanas) 02.
Imagen 16. Arpa peruana.
Imagen 17. Grupo de danzantes de tijeras, con arpas alzadas.

Mandolina

Los instrumentos de púa introducidos por los europeos (el laúd castellano, la mandola italiana) tuvieron sus propias y particulares versiones en los Andes. La actual mandolina es la más extendida, pero también son importantes la bandurria boliviana y cusqueña, la bandola colombiana y el bandolín ecuatoriano...
La mandolina posee 8 cuerdas metálicas (organizadas en 4 grupos de 2 cuerdas cada uno), generalmente afinadas como las del violín. Su caja de resonancia, a diferencia del instrumento italiano original, es plana. En Perú se la denomina “bandolina”, y puede llevar entre 8 y 12 cuerdas. Se la emplea en el norte de Chile, Bolivia, Perú y Ecuador para interpretar huaynos, huaynitos y huaylarsh, entre muchos otros ritmos.

Imagen: Edgardo Civallero
Mandolina, en Wikipedia.
Imagen 18. Mandolina.
Imagen 19. Mandolinas.
Video 13. Mandolina ecuatoriana.
Video 14. Mandolina, arpa y violín en “orquestín” cusqueño.
Video 15. Mandolina, arpa y violín interpretando música peruana.
Video 16. “Loruchacuna”, huayno tradicional, por Los hijos de Tintay.

El bandolín tiene una enorme difusión en Ecuador. Posee 15 cuerdas metálicas, (organizadas en 5 grupos de 3 cuerdas cada uno). Acompaña todo tipo de ritmos, especialmente sanjuanitos y albazos, y es elemento infaltable en las orquestas campesinas indígenas.

El bandolín, en Flacso Andes.
Imagen 20. Bandolín ecuatoriano.
Imagen 21. Bandolines.
Video 17. “Chimbaloma cayadora”, sanjuanito tradicional con bandolín.
Video 18. “Mamajuana”, por Ñanda Mañachi.

Por su parte, en Colombia (y Venezuela) puede oírse un instrumento similar al anterior, la bandola. La variedad andina tiene entre 12 y 16 cuerdas, agrupadas de distintas formas. La variedad “llanera” (distribuida sobre todo en Venezuela) muestra una caja de resonancia con una característica forma de pera. La bandola es usada para interpretar bambucos y pasillos.

Bandola, en Wikipedia.
La bandola andina colombiana, en Laboratorio cultural.
Imagen 22. Bandolas.
Imagen 23. Bandola.

Finalmente, en Bolivia y Perú se ejecuta la bandurria (en sus variedades boliviana y cusqueña, respectivamente). Y en el contexto de las “estudiantinas” andinas pueden encontrarse también algunos laúdes, si bien no se utilizan en el ámbito popular y tradicional andino. Ambos instrumentos se ajustan al modelo europeo, del cual derivan.

Bandurria, en Wikipedia.
Imagen 24. Bandurrias de Bolivia.
Imagen 25. Bandurria.

Si bien los cordófonos no son nativos de los Andes, a lo largo de cinco siglos fueron aceptados y ampliamente empleados en toda la región. Pero además fueron adaptados a las necesidades de sus nuevos intérpretes, dando lugar a innovaciones que, en la actualidad, ocupan un lugar propio en el universo musical andino.