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Historia de los pueblos andinos
Tierra de vientos > La tierra > Historia | Número 05 (May.-Jun. 2011)
Por Edgardo Civallero

Caral-Supe

Historia peruana prehispánica Caral-Supe
La historia del Perú abarca más de 14 milenios de ocupación humana, y concentra las culturas más importantes de los Andes (ver artículo anterior). La más antigua (tanto del Perú como de América en general) fue la de Caral-Supe.
También conocida como Civilización Caral o Norte Chico, se trata de la primera sociedad preincaica compleja conocida. Hasta la actualidad, incluye treinta grandes asentamientos humanos arqueológicos. El más importante es el de Caral, que da nombre a toda la civilización. Situado en el valle de Supe, 150-200 kms. al norte de Lima (una región conocida como “Norte Chico”), fue descubierto por Ruth Shady Solís en la década de los 90’.
La cultura floreció en el periodo pre-cerámico, entre el 3.000 y el 1.800 a.C.: emergió un milenio después de Sumeria, fue coetánea de las pirámides de Egipto, y precedió a los Olmecas de Mesoamérica casi dos milenios. Se presume que fue uno de los seis sitios del mundo en el cual emergió la civilización de forma independiente. El territorio de Caral-Supe se extendió desde el valle de Casma, por el norte, hasta el de Lurín, por el sur, incluyendo los de Huaura, Supe, Pativilca y Fortaleza.
Los sitios presentan una total ausencia de cerámica y, aparentemente, carecen de expresiones artísticas (pintura, escultura, grabados...). Su logro más impresionante es la arquitectura monumental, que incluye plataformas monticulares (bases de supuestas pirámides) y plazas circulares hundidas. La evidencia sugiere el empleo de tecnología textil, y el uso continuado de quipus (sistema de cuerdecillas anudadas empleadas en todos los Andes prehispánicos como herramientas mnemotécnicas).
Por los restos arqueológicos, se sabe que habrían cultivado la calabaza, las judías, la lúcuma, la guava, el pacay y el camote. Completaron su dieta con alimentos procedentes del mar: almejas, mejillones, anchoas y sardinas, sobre todo. Habrían empleado complejos sistemas de irrigación en los valles para cultivar algodón, elemento necesario para elaborar las redes de pesca, los textiles y los quipus. Y probablemente habrían intercambiado conchas de Spondylus con pueblos costeros de Ecuador, tintes con comunidades del altiplano y drogas alucinógenas con las culturas de la región amazónica.
La densidad de la población era altísima para superficies tan reducidas, lo cual sugiere un aprovechamiento intensivo de sus recursos naturales para lograr mantener a semejante número de personas. Por otro lado, es apreciable una notoria ausencia de fortificaciones y de signos de violencia. La presencia de imponentes estructuras ceremoniales indica la probable existencia de una teocracia. Además, las amplias áreas de celebraciones hablan de la ejecución de música (especialmente a tenor de las flautas de huesos de pelícano halladas allí, las más antiguas de América) y el consumo de alcohol y alucinógenos.
Todavía se conoce muy poco sobre las características de esta cultura. Lo único evidente es que, cuando Caral-Supe desapareció por razones aún desconocidas, transcurrió un milenio en Perú antes de que surgiera una civilización (Chavín) lo suficientemente importante como para llenar el vacío que dejó.

Imagen.

Civilización de Caral, en Wikipedia.
La ciudad sagrada de Caral-Supe en los albores de la civilización en el Perú, por Ruth Shady Solís.
Ciudad sagrada de Caral-Supe, en UNESCO.
Ciudad sagrada de Caral-Supe, declarada Patrimonio de la Humanidad.

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Video 01. Caral-Supe, la civilización más antigua de América, parte 01.
Video 02. Caral-Supe, la civilización más antigua de América, parte 02.
Video 03. Caral-Supe, 3.000 a.C.