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Historia de los pueblos andinos
Tierra de vientos > La tierra > Historia | Número 04 (Mar.-Abr. 2011)
Por Edgardo Civallero

Los Andes argentinos prehispánicos

Historia Argentina prehispánica
La presencia del hombre en los Andes argentinos ha quedado atestiguada a través de los tempranos restos hallados en Piedra Museo y Los Toldos, en la provincia de Santa Cruz (Patagonia), que se remontan a 11.000 a.C. Estos primeros habitantes eran cazadores de milodontes, hippidions, guanacos y ñandúes, y además de legar una serie de instrumentos líticos, dejaron impresionantes muestras de arte rupestre, como el de la Cueva de las Manos, en el valle del río Pinturas (Santa Cruz).

Imagen.
Prehistoria de Argentina, en Wikipedia.
Piedra Museo, en Wikipedia.
Los Toldos, en Wikipedia.
Cueva de las Manos, en Wikipedia.


El noroeste argentino fue una región que cobijó a un gran número de culturas. La más antigua es la Condorhuasi (provincia de Catamarca, 400 a.C.-700 d.C.), pastores de llamas y recolectores de frutos (algarroba, chañar) que crearon interesantes piezas cerámicas y bellísimas estatuillas líticas conocidas como “suplicantes”. De acuerdo a los restos arqueológicos, fueron consumidores de alucinógenos ceremoniales como el cebil, al igual que muchos otros pueblos prehispánicos de la región. Estuvieron vinculados con otras culturas locales, como la Alamito. Las culturas Tafí y Ciénaga, contemporáneas, se desarrollaron en Tucumán y Catamarca entre el 300 a.C. y el 600 d.C. Se trataba de agricultores que cultivaban maíz en terrazas y andenes e irrigaban sus sembradíos mediante complejos sistemas de acequias. Merecen una mención especial los menhires de Tafí y la cerámica Ciénaga, de fondos oscuros y motivos trazados con incisiones.
Ninguna de estas culturas, pertenecientes al periodo llamado “Formativo”, legó instrumentos musicales.

Cultura Condorhuasi, en Wikipedia.
Cultura Alamito, en Wikipedia.
Cultura Tafí, en Wikipedia.
Cultura de la Ciénaga, en Wikipedia.

Foto 01. Suplicantes 01.
Foto 02. Suplicantes 02.
Foto 03. Ejemplo de cerámica Condorhuasi 01.
Foto 04. Ejemplo de cerámica Condorhuasi 02.
Foto 05. Menhires de la cultura Tafí 01.
Foto 06. Menhires de la cultura Tafí 02.
Foto 07. Cerámica de la cultura Ciénaga.


Historia Argentina prehispánica
Entre el 600 y el 900 d.C. (periodo Medio) se desarrolló, en Catamarca y La Rioja, la cultura La Aguada o Ambato, quizás la más andina de las civilizaciones prehispánicas argentinas. Vinculada a la cultura Tiahuanaco, se caracterizó por rendir culto a la figura del jaguar, que aparece en todas sus manifestaciones artísticas (especialmente en sus obras cerámicas). Producían calabazas, maní, judías y maíz, que intercambiaban mediante tropillas de llamas con las poblaciones del norte de Chile, al otro lado de la cordillera. Tuvieron una metalurgia de bronce muy avanzada: crearon hojas de hacha, pinzas depilatorias y adornos con placas metálicas.

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Cultura de la Aguada, en Wikipedia.
Cultura La Aguada, en Museo Chileno de Arte Precolombino.

Foto 08. Cerámica de la cultura La Aguada 01.
Foto 09. Cerámica de la cultura La Aguada 02.
Foto 10. Cerámica de la cultura La Aguada 03.
Foto 11. Cerámica de la cultura La Aguada 04.
Foto 12. Motivo La Aguada.


Historia Argentina prehispánica
Desde el 900 hasta aprox. el 1470 se desarrollaron, en el noroeste argentino, una serie de señoríos regionales. En el área de la puna (altiplano) de la provincia de Jujuy se establecieron los señoríos Cochinocas y Casabindos. La Quebrada de Humahuaca y los valles orientales de Jujuy fueron el territorio de los señoríos Omaguacas, Jujuyes, Ocloyas y Pulares; los Omaguacas incluían numerosas parcialidades, como los Purmamarcas, los Uquías, los Tilcaras y los Quilatas. El límite norte de la provincia de Jujuy con la actual Bolivia era territorio de los señoríos de Lípez y Chichas. La región limítrofe entre las provincias argentinas de Jujuy y Salta y el actual territorio chileno era territorio de los Atacameños o Lickan Antay, pueblo que será abordado en mayor detalle en el número de “Tierra de vientos” dedicado a Chile (número 7, sep.-oct. 2011).

Imagen.
Omaguaca, en Wikipedia.
Atacameño, en Wikipedia.
La “historia” de los señores étnicos de Casabindo y Cochinoca, por Silvia Palomeque.
Mapa básico de etnias del noroeste argentino.
Atacameño, en Museo Chileno de Arte Precolombino.

Foto 13. Descendientes actuales de los Casabindos.
Foto 14. Descendientes actuales de los Ocloyas.
Foto 15. Descendiente actual de los Atacameños.


Más al sur, en las actuales provincias de Salta, Catamarca, La Rioja y Tucumán, se establecieron los señoríos conocidos bajo el nombre genérico de “Diaguitas” o “Calchaquíes”. Sus numerosas parcialidades (incluyendo a los Pacciocas, los Amaichas, los Andalgalás, los Quilmes, los Hualfines y los Olongastas, entre muchísimos otros) basaron su subsistencia en sus cultivos de maíz, judías, calabazas, papas y quinoa, en la recolección intensiva de algarroba y chañar, y en el pastoreo de camélidos. Con sus caravanas de llamas realizaron intercambios con pueblos distantes, y desarrollaron la metalurgia del cobre, el bronce, el oro y la plata. Hablaban una lengua común, el kakán, y legaron hermosas campanas de bronce y algunos aerófonos, además de las enormes vasijas y urnas cerámicas hoy conocidas como “estilo Santa María”.

Diaguita, en Wikipedia.

Foto 16. Cerámica Santa María 01.
Foto 17. Cerámica Santa María 02.
Foto 18. Cerámica Santa María 03.
Foto 19. Cerámica Santa María 04.


En 1470 comenzó la entrada y el asentamiento de las huestes Incas, que incluyeron el noroeste argentino dentro del Kollasuyu, la provincia más meridional del Tawantinsuyu. Los Incas sembraron la región de pukara (fortalezas), de caminos y de tanpu (tambos: almacenes y posadas camineras), y realizaron ofrendas y sacrificios a las cumbres andinas más importantes (consideradas sagradas). Es el caso del Llullaillaco, en cuya cima se han encontrado una serie de momias de niños congelados.
La ocupación Inca fue breve: finalizó en 1532, cuando arribaron a la zona las fuerzas de conquista y colonización hispana. La mayor parte de los señoríos regionales desaparecieron entonces bajo la presión europea. Muchos de esos pueblos, influenciados por Incas y españoles, se fusionaron para dar lugar a los actuales Kolla. Los Diaguita lucharon feroz e infructuosamente contra los castellanos en las llamadas “Guerras Calchaquíes”, que acabaron a mediados del siglo XVII. En la actualidad, unos 30.000 argentinos se reconocen como descendientes Diaguitas, habitando en especial la región de los Valles Calchaquíes. Son ellos los principales depositarios de la tradición musical de vidalas y bagualas.

Momias del Llullaillaco, en Wikipedia.
Pucara, en Wikipedia (incluyendo los ejemplos más notorios de este tipo de construcción en el noroeste argentino).
Guerras Calchaquíes, en Wikipedia.

Foto 20. Una de las momias del Llullaillaco.
Foto 21. Pucara de Tilcara (Jujuy).


En los Andes centrales argentinos, en las actuales provincias de Mendoza, San Juan (sur) y Neuquén (norte) se asentó el pueblo Huarpe. Se sabe de ellos que eran recolectores de algarroba, que cultivaban esporádicamente el maíz y la papa y que eran excelentes alfareros y cesteros. Estaban divididos en cuatro parcialidades (allentiak, milkayak, chikiyam y huanacache) y sufrieron la influencia de los Incas, que dominaron sus territorios más septentrionales y modificaron sus costumbres. A mediados del siglo XVIII comenzó su desaparición progresiva; en la actualidad, existen unos 15.000 descendientes muy mestizados de este pueblo repartidos por toda Argentina. Poco se sabe de su música, y de su lengua solo quedan los rastros recogidos por el jesuita Luis de Valdivia en dos pequeñas obras.

Huarpe, en Wikipedia.
Lengua huarpe, en Memoria chilena.

Foto 22. Huarpes, foto histórica.


Más al sur, ya en los Andes patagónicos, habitaron los pueblos Mapuche y Tehuelche. Los Mapuche serán abordados con todo detalle en el número de “Tierra de vientos” dedicado a Chile (número 7, sep.-oct. 2011). Los Tehuelche poblaron las actuales provincias de Chubut y Santa Cruz. Su nombre deriva de la voz mapudungu chewellche, “gente bravía”. Sus diferentes grupos se daban distintos nombres, siendo los más importantes los Gününa-küna o “Tehuelches del norte” y los Aonikenk o “Tehuelches del Sur”. Su organización y la clasificación de las distintas tribus es aún motivo de debate. Algunos grupos habitaron la Cordillera, que siempre estuvo presente en sus mitos, pero eran sobre todo moradores de las estepas patagónicas, en donde se dedicaban a la caza y a la recolección. En la actualidad, quedan alrededor de dos centenares de Aonikenk en Argentina, menos de la mitad hablantes de su idioma. De sus cultura ha quedado poco: algunos instrumentos, como el arco musical koólo y el tambor de caparazón de armadillo ápel, aún subsisten en la memoria de los más ancianos.

Tehuelche, en Wikipedia.
Los Tehuelches, en Mapa humano.

Foto 23. Tehuelches, foto histórica 01.
Foto 24. Tehuelches, foto histórica 02.


Los Andes de la Isla Grande de Tierra del Fuego no fueron un territorio demasiado habitado por las culturas originarias de la isla. Algunas parcialidades del pueblo Selk’nam las recorrieron, pero preferían las llanuras y las costas de la gran isla. Los pueblos Qawásqar (Alacaluf) y Yámana (Yagán), también habitantes originarios de la región, fueron canoeros y poblaron el sur chileno, sobre todo sus costas y fiordos, y no pueden considerarse habitantes de los Andes fueguinos.

Selknam, en Wikipedia.
Alacalufes, en Wikipedia.
Yagán, en Wikipedia.

Información básica extraída del libro “Culturas indígenas de los Andes meridionales”, de E. Berberián y R. Raffino.