Tierra de vientos. Revista digital de música andina. Cabecera
Lengua andina música andina
Tierra de vientos > La gente > Lengua | Número 02 (Sep.-Oct. 2010)
Por Edgardo Civallero

El idioma chipaya

La lengua chipaya (chipaj taqo) constituye, en la actualidad, un idioma minoritario que puede localizarse exclusivamente en territorio boliviano. Es hablado por uno de los llamados “pueblos Uru”: los Chipaya (ver). Los otros Uru, los Muratos de las cercanías del lago Poopó y los Iruitos de las proximidades del Titicaca, hablan aymara, pues sus lenguas originales desaparecieron en la primera mitad del siglo XX.
Cuenta con unos dos mil hablantes Chipaya, repartidos en localidades rurales de las provincias Carangas y Atahuallpa, en el departamento de Oruro. Esos individuos, concentrados en poblaciones como Santa Ana (al norte del Salar de Coipasa), han aprendido, por necesidades de comunicación, el castellano y el aymara, lo que les permite relacionarse con sus vecinos, manteniendo, sin embargo, el uso de su propia habla en ámbitos familiares y comunitarios.
Algunos lingüistas suponen una relación entre el chipaya y el antiguo puquina, nombrado “lengua general” durante el tiempo de la colonia en el Alto Perú (aunque jamás usado como tal). Sin embargo, el cotejo de vocabularios ha echado por tierra tal teoría. Otros lo relacionan con la ahora extinta lengua uru o uruquilla (chhiw lusñchi chhun). Se cree que ambos idiomas formarían parte de la familia lingüística uru-chipaya, aunque la desaparición del uruquilla ha imposibilitado más estudios comparativos. La lengua chipaya, pues, sería la única sobreviviente del que antaño habría sido un grupo de idiomas numeroso y vital que incluiría al murato y al iruito, los cuales habrían sido hablados en toda la cuenca Titicaca-Poopó.
Es clara la influencia del castellano y el aymara sobre el chipaya: se calcula que sólo el 60% del vocabulario actual del chipaj taqo es original. El resto son préstamos y adquisiciones foráneas.
Los primeros acercamientos al idioma se dieron en la época de la colonia, pero fueron estudiosos modernos como Métraux, Vellard y Olson quienes realizaron las investigaciones académicas iniciales sobre la lengua y el pueblo que la utiliza. Personajes como Olson elaboraron los primeros grafemarios, pero él, como algunos de sus sucesores, fueron expulsados de las comunidades indígenas por el uso interesado que hicieron de la lengua en pos de la evangelización y la alteración de las costumbres tradicionales chipaya.
De acuerdo a estudios actualizados, la vitalidad del chipaj taqo es fuerte, a pesar de que el número de hablantes sea reducido. Éstos no dejan de reconocer la importancia de su idioma para transmitir sus tradiciones, y son conscientes de que son dueños de una de las hablas más antiguas del altiplano peruano-boliviano. Señala el eximio lingüista Rodolfo Cerrón Palomino en su obra “El chipaya” que la lengua es “mantenida gracias al celo de sus propios hablantes, cuya lealtad lingüística no tiene parangón en la historia de los pueblos andinos”.
Posee una complejidad sonora sin igual: cuenta con treinta y siete consonantes, muchas de las cuales son aspiradas, palatales, glotales y fricativas, proporcionando al idioma un tinte “oscuro”, “silbante” y “profundo” que ya fue destacado por los primeros cronistas y evangelizadores europeos. Su estructura gramatical no es menos complicada: si bien ha asimilado algunos rasgos del aymara, conserva mucho de su organización original. Véanse a continuación algunos ejemplos tomados del trabajo del mencionado Cerrón Palomino:

Wertra amkiztanaki huk’anti thuptki
Yo (y no otro) soy más fuerte que tú

Amtrukzti ana wetkiz kriyimtruktra
Y ustedes no me creen

Nuzhullaqam amki am qhuya chertra
Viste tu casa igualita, nomás

Niikhu chhizwimi t’antami zheltra
Allí hay incluso carne y pan

Qhazhtikiztan zurapan mattatay?
¿Cómo naciste sordo del todo?

Chipay taqu zizz pekutra
Quiero aprender la lengua chipaya

En las últimas décadas, algunos jóvenes chipayas lograron profesionalizarse en distintas áreas. Una de ellas fue la educación. En el 2000 egresaron los primeros maestros del Instituto Normal Superior Intercultural Bilingüe “René Barrientos Ortuño”, de Caracollo (Oruro), algunos de ellos con conocimientos en lingüística. Poco a poco fueron profundizando sus conocimientos sobre la lengua de sus ancestros, y a continuación decidieron recuperar la tradición oral y dotar al idioma de un alfabeto propio. De esa forma fundaron el Consejo de Implementación de la Lengua Nativa Uru Chipaya (CILNUCH) y comenzaron a visitar los ayllus indígenas en busca de los mejores hablantes del chipaya para enriquecer así la construcción del alfabeto. Con cámaras de video y grabadoras, recogieron las palabras para el estudio de la fonología, la morfosintaxis y el léxico propio de la cultura.
La lengua chipaya fue declarada oficial en Bolivia mediante Decreto Supremo 25894 (11-IX-2000) y el pueblo cuenta con el compromiso del Ministerio de Educación para apoyar la normalización y normatización del idioma. Una vez elaborado el alfabeto oficial, será oficializado por una comisión mixta de nativos y especialistas que contará con la guía del equipo técnico de la DIEB (Dirección de Educación Intercultural Bilingüe) del Ministerio de Educación de Bolivia.
Los jóvenes son los pilares más entusiastas del chipaj taqo: su deseo es que se hable cuanto antes en las aulas de sus escuelas, y que se revitalice su tradición oral. Con tales perspectivas y tanta sangre joven insuflándole nueva vida, es factible que la lengua chipaya siga manteniéndose como ha hecho hasta hoy, tras tantos siglos de presiones y olvidos.

Idioma chipaya, en Wikipedia.
Lenguas uru-chipaya, en Wikipedia.
Idioma uru, en Wikipedia.
El chipaya o la lengua de los hombres del agua. Libro de Rodolfo Cerrón Palomino.
Uru Chipayas (La Paz. La Razón).
Bibliografía sobre la lengua chipaya. Alain Fabre.
Las lenguas uru-chipaya andinas (estado de la investigación 2002). ILCA.

Video 01. Entrevista a Rodolfo Cerrón Palomino, presentando el libro “El chipaya”.
Video 02. Canción en lengua chipaya.
Video 03. Trailer de película religiosa en lengua chipaya.