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Historia de la música andina boliviana
Tierra de vientos > Música > Historia | Número 02 (Sep.-Oct. 2010)
Por Edgardo Civallero

Historia de la música andina boliviana
Música boliviana: los inicios

La música tradicional boliviana tiene siglos de antigüedad. La música comercial andina de Bolivia, sin embargo, es muchísimo más reciente, y es –para bien o para mal- uno de los más importantes canales de difusión de ese folklore dentro y fuera del país.
A mediados de los 60, la música tradicional boliviana había conseguido impactar en los medios de comunicación y en los ámbitos urbanos, pero sólo en su forma más mestiza y criolla (cuecas, taquiraris, kaluyos...). Su vertiente indígena era rechazada, e incluso despreciada. Buscando la difusión de esas expresiones nacieron exponentes tempranos de la música andina, como Los Jairas. Ese cuarteto, fundado en La Paz en 1966, llevó, junto con músicos de la talla del guitarrista Alfredo Domínguez, los sonidos andinos por Latinoamérica y Europa. Su repertorio y su sonido representaron el nacimiento del “neo-folklore”, una forma estilizada de interpretar la música indígena de los Andes bolivianos. Por la misma época, el grupo Ruphay (uno de cuyos miembros, Hery Cortez, fundaría años más tarde el grupo Ukamau) no sólo recuperó la tradición indígena, sino que la interpretó con sus vestimentas tradicionales y, en 1969, grabó su primer disco con el emblemático sello Discolandia. Además, Ruphay fue la primera formación boliviana en pisar el escenario del célebre teatro Olimpia de París.
En aquel entonces iniciaron su andadura musical quienes luego serían grandes figuras de la música boliviana. Es el caso de Los Kjarkas, que empezaron humildemente tocando zambas argentinas por pueblos y villorrios, o del maestro William Ernesto Centellas, que brindó sus primeros conciertos de charango.
Una década más tarde, en la estela de aquellos pioneros, acompañando a la nueva canción latinoamericana en Chile y Argentina y sumando su trabajo al de numerosos músicos que intercambiaban inquietudes y experiencias en lugares como la Peña Nayra de La Paz, nacieron agrupaciones famosas. Savia Andina se fundó en 1975 e integró a los que hoy son solistas renombrados, como Gerardo y Rafael Arias, Eddy Navia o Alfredo Coca. Siguieron sus pasos los hermanos De la Zerda, componentes del grupo Fortaleza (1978) y Los Kjarkas, que se presentaron en La Paz por primera vez en 1975. Los solistas no se quedaron atrás: para 1977, la tarijeña Enriqueta Ulloa era considerada la mejor voz femenina del país, Luzmila Carpio recuperaba la tradición del canto Quechua y Luis Rico iniciaba su carrera como cantautor.

William E. Centellas, sitio web.
Savia Andina, sitio web.
Grupo Fortaleza, sitio web.
Los Kjarkas, sitio web.
Enriqueta Ulloa, en Wikipedia.
Luzmila Carpìo, sitio web.
Luis Rico, sitio web.


En los 80 llegaron grupos como Mallku de los Andes, Khanata (uno de cuyos miembros, Gonzalo Vargas, fundaría Inkuyo), Grupo Andino de Oruro, Los Masis, Llajtaymanta y Rumiñahui. Todos ellos revitalizaron, en gran medida, la música más tradicional. Rumillajta y Jach’a Mallku aprovecharon el poderoso sonido de los toyos (enormes zampoñas) y los ritmos más veloces para construir un estilo propio, en tanto que formaciones como Música de Maestros difundieron el cantar más criollo. Por su parte, vocalistas femeninas como Zulma Yugar, Emma Junaro y Ana Cristina Céspedes también incorporaron sus voces al panorama folklórico de aquellos años.

Grupo Andino de Oruro, sitio web.
Los Masis, sitio web.
Llajtaymanta, en Blogger.
Rumillajta, en Wikipedia.
Jach’a Mallku, en Wikipedia.
Zulma Yugar, en Wikipedia.
Emma Junaro, sitio web.


Un panorama que revolucionarían Los Kjarkas al elegir el ritmo de chuntunqui como soporte para sus composiciones e inventar la canción romántica boliviano-andina. El éxito, insuperable, los llevó a adaptar otros ritmos al nuevo estilo: k’antus, kaluyos, cuecas... A la corriente del “romanticismo” se sumaron muchísimos grupos, sobre todo a lo largo de la década siguiente. De un taller de los propios Kjarkas surgió Proyección Kjarkas, una agrupación dirigida por Yuri Ortuño que fue toda una revelación dentro de la canción romántica. Ese grupo se transformó más tarde en Proyección. A la par se crearon Grupo Semilla, liderado por el charanguista Alejandro Cámara, y formaciones como Tupay, Aldana, Bonanza y Amaru.
Como contrapartida, otros conjuntos profundizaron la recuperación y difusión de ritmos y temas indígenas y mestizos tradicionales. Awatiñas realizó una labor encomiable con las danzas Aymara, en tanto que Norte Potosí hizo lo propio con la música Quechua potosina y Markasata difundió diferentes estilos de sikuri. Al mismo tiempo saltaron a los escenarios Arawi, Grupo Coca, Orlando Pozo y el grupo Pujllay, Maya Andina y Taypi K’ala, que aprovecharon ritmos vivaces y bailables como los tinkus y las tonadas para acercarse y enganchar al gran público.

Proyección, sitio web.
Grupo Semilla, sitio web.
Awatiñas, sitio web.


Hacia mediados de los 90, la popularidad del chuntunqui romántico cayó bajo el peso de los temas electrónicos (tecno-andinos) de K’ala Marka y las numerosas composiciones de todos los grupos románticos que ya inundaban el escenario artístico de Bolivia. Los Kjarkas se reinventaron y “rescataron” la saya afro-boliviana, presentándola como un ritmo “sensual”. Es entonces cuando dio comienzo un revival de la música afro-boliviana (el cual, por cierto, todavía no ha terminado): sayas, caporales y morenadas se convirtieron en las piezas destacadas de todos los grandes festejos populares bolivianos. Como era de esperar, la mayoría de los grupos musicales incluyeron (y aún lo hacen) tales ritmos en sus repertorios, e incluso algunos les han dedicado producciones enteras. En líneas generales, puede afirmarse que los artistas de Bolivia han mantenido una labor constante de recuperación del patrimonio musical más tradicional (como en el caso de Alaxpacha con la música de La Paz), al que muchas veces interpretaron desde una perspectiva novedosa (Yara, Ande Sur, Los K’achas, Sacambaya, Umajalanta).

K’ala Marka, sitio web.
Yara, sitio web.
Sacambaya, sitio web.


Con la llegada del nuevo milenio aparecen los grupos andinos exclusivamente femeninos (Grupo Femenino Bolivia, Qolqe Thikas, Grupo Femenino Surimana) y se exploran con más profundidad los ritmos olvidados de regiones como Potosí y Oruro. Asimismo, se continúa con la inclusión de folklore boliviano no-andino (caso de temas del Oriente boliviano o de Tarija) y la fusión con ritmos como el jazz, el rock, la cumbia y la música tropical.
Al costado de este gran río al que numerosos afluentes vierten sus ritmos y estilos, a veces zambulléndose en él pero, por lo general, ajena a sus movimientos, la música tradicional sigue su curso de siglos, dando de beber a esos grupos comerciales y, en contadas ocasiones, tomando prestado de ellos elementos que les sirvan para renovarse.