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Tierra de vientos > Intérpretes > Compositores e intérpretes | Número 02 (Sep.-Oct. 2010)
Por Edgardo Civallero

Ernesto Cavour Aramayo
Ernesto Cavour Aramayo

Nacido en La Paz en 1940, Ernesto Cavour ha desarrollado una carrera prolífica y variopinta. Si bien es mundialmente reconocido como un eximio charanguista, es también compositor, escritor, investigador, coleccionista, luthier, conferenciante e inventor.
Inició su trayectoria como solista de charango en 1957. Casi al mismo tiempo comenzó a coleccionar instrumentos musicales, tanto de Bolivia como del resto del mundo. Con parte de esa colección creó, en 1962, su primer “Museo del charango” en su propia casa. Lo que comenzó como un emprendimiento personal con ánimos de difundir parte del acervo cultural boliviano terminó años después, en 1984, con la fundación del Museo de Instrumentos Musicales de Bolivia (ver), en el cual tienen cabida no sólo su impresionante colección de charangos, sino instrumentos prehispánicos arqueológicos, aerófonos, membranófonos y muchísimos elementos inventados o innovados.
En 1966 fundó Los Jairas (ver) y el trío Domínguez-Favre-Cavour, junto con el guitarrista Alfredo Domínguez y el quenista suizo Gilbert Favre. Con ambas agrupaciones dio a conocer la música andina neo-folklórica, visitando Europa entre 1969 y 1971. Tras ese año se desvinculó de ambos conjuntos y organizó un grupo propio, que le sirvió de acompañamiento en sus giras internacionales. Además creó, en 1973, la Sociedad Boliviana del Charango.
En 1974, junto al cantautor Luis Rico dio un nuevo impulso a la Peña Naira, un local emblemático de la movida cultural y folklórica paceña. Desde entonces se ha dedicado a difundir y promover, desde diferentes ámbitos, la música boliviana y las expresiones asociadas a ella. Tiene 50 LPs y 11 CDs en su haber, además de numerosos cursos audiovisuales de enseñanza de charango, walaycho, ronrroco, quena, guitarra, mandolina y siku, algunos poemas (recogidos en el libro “El quirquincho cantor”) y muchas reflexiones (incluidas en “Pensamientos chiquititos”). Por último, ha innovado e inventado un buen número de instrumentos que oscilan entre lo estrambótico (invasión, matracadora, mulu mulu, sinpico, charanlata) y lo asombroso (como el famoso ronrroco popularizado por Los Kjarkas, ver).
Pero su principal faceta es la de compositor e intérprete. Ha creado temas tan hermosos como “El vuelo del picaflor”, “Los alaracos”, el famosísimo “Leño verde” que popularizó el grupo Rumillajta (ver), “La cueca destrozada”, “Árbol chueco”, los dúos para cuerdas “Mis llamitas” y “Subida” (ambos en co-autoría con el guitarrista Alfredo Domínguez), el extraordinario sólo para charango “Paja brava”, “Piedras peregrinas”, “Río cansado”, “Rosario de uvas” y “Tres bailecitos”, entre muchos otros.
Como investigador, ha escrito libros especializados sobre instrumentos musicales, como “Instrumentos musicales de Bolivia” (ver), “La zampoña: origen y evolución”, “Diccionario de los instrumentos musicales de Bolivia”, “Alasitas” o su obra recopilatoria “El charango: su vida, costumbres y desventuras”, que puede descargarse gratuitamente desde Internet. En la actualidad continúa recibiendo menciones y honores, organizando eventos y ocupándose del museo de instrumentos musicales. Y, sobre todo, haciendo sonar el charango de esa forma única y particular con que suena entre sus manos.

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Libro “El charango: su vida, costumbres y desventuras”.