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Traje andino música andina
Tierra de vientos > Tradiciones > Traje | Número 01 (Jul.-Ago. 2010)
Por Edgardo Civallero

Ukukus

Ukukus
Los ukukus (llamados también “pablitos” o “pawluchas”) son figuras centrales en la celebración del Qoyllur Rit’i (ver). Se trata de hombres jóvenes (aunque en los últimos tiempos se han visto mujeres también) que representan el papel de ciertos semidioses míticos, los Ukukus, hijos de mujer y jukumari u oso andino. Se dice que esos seres son salvajes y mucho más fuertes y resistentes que cualquier humano normal. Moran entre la luz y la oscuridad, en el límite entre dos mundos y, merced a su naturaleza sobrenatural, son los únicos capaces de enfrentarse y derrotar a los “condenados”, maléficas almas en pena que vagan de noche por los glaciares.
En la fiesta, cada “nación” lleva consigo un puñado de ukukus que se ocupan, junto al resto de los miembros de su cofradía, de organizar el campamento, cocinar, bailar, pelear ritualmente, ordenar a la gente, mantener a raya los abusos y las borracheras y guiar a los peregrinos. Además, son los encargados de subir a buscar el hielo al glaciar, tanto por su resistencia física al cansancio, el frío y la falta de aire como por ser quienes pueden osar desafiar a los “condenados” que moran en las gélidas alturas.
Su autoridad no es discutida; por un lado, por “ser” semidioses y, por el otro, porque endulzan sus órdenes con bromas y chistes o las apoyan con latigazos. Los ukukus se empeñan en ocultar su apariencia humana bajo un disfraz que solo deja ver sus ojos y su boca. Incluso impostan la voz, hablando permanentemente en falsetto, para eliminar todo rasgo que los haga identificables como una persona común y corriente. De esa forma se convierten en personajes verdaderamente especiales, con un código de honor común, respetados y admirados.
La vestimenta de los ukukus está compuesta por una máscara de lana a manera de pasamontañas, en la cual van, pintados o bordados, sus rasgos (bigote, cejas, abertura para los ojos y la boca, orejas y una cruz cristiana en la frente). El color de la máscara suele ser blanco, aunque se ven muchas máscaras negras. A veces pueden llevar sombrero, aunque no es lo habitual. Sobre sus ropas (pantalones, buzo o chaqueta) se cubren con chalecos y adornos (chuspas, cruces, emblemas, cuerdecillas, fajas, guirnaldas, pompones), y a veces con capas de piel, semejando la del oso. Completan su atavío con un chicote o látigo de cuero trenzado.