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Tierra de vientos > Tradiciones > Leyenda | Número 01 (Jul.-Ago. 2010)
Por Edgardo Civallero

La leyenda del Manchay puytu

Manchay puytu
Entre las numerosas tradiciones y leyendas referidas a la quena (ver), quizás la más famosa sea la del Manchay puytu.
Existen al menos cuatro versiones del relato, cuyo nombre quechua puede traducirse como “cántaro del miedo”. La boliviana la recoge Jesús Lara en su libro “Poesía quechua”. Cuenta que en el siglo XVIII, un indígena de Chayanta (actual Bolivia) consiguió estudiar en Potosí la carrera de sacerdote. Tras ejercer en varias parroquias, el padre Antonio de la Asunción –que así se llamaba el hombre- terminó en la Iglesia Matriz de la villa de Potosí. Allí se enamoró de su criada, María Cusilimay, y ella correspondió a su afecto a pesar de los votos del cura y de las barreras y condenas sociales. Aquel idilio terminó cuando el sacerdote debió viajar a Lima. A su retorno, encontró a su amada muerta por una extraña enfermedad, aunque algunos dijeron que fue de tristeza. Tal fue su desesperación que desenterró el cadáver de la mujer, lo llevó a su casa, lo lavó, lo vistió, lo perfumó y practicó necrofilia con él, en un intento desquiciado de revivirla. Al ver la inutilidad de sus actos, se hizo una quena con una de sus tibias. Dicen que, loco, erraba por las calles y cantaba su pena en forma de poema (que Lara, supuestamente, recoge en su versión “original” quechua). Además, iba introduciendo el terrible instrumento en cada vasija que encontraba a su paso, para atenuar su sonido y que retumbase de forma más lúgubre.
Ricardo Palma incluye la versión peruana en sus célebres “Tradiciones peruanas”. Mantiene la historia de amor ilícita entre un religioso y una dama. Los personajes, en este caso, son el cura Gaspar de Angulo y Valdivieso (encargado de Yanakiwa, diócesis del Cusco hacia 1690) y Anita Sielles. El final de la narración es prácticamente idéntico.
En Huamanga (Perú) se habla de tres jóvenes que desentierran el cuerpo de la bella Carmen de Albornoz, a la que amaban en secreto, para hacer dos quenas de sus tibias y llorar su muerte. Juana Manuela Gorriti (“La quena”, 1865), por su parte, transforma la leyenda en una historia de amor fatal entre un joven mestizo (Hernando de Campoamor) y una española, la hija del oidor local. Algunos autores señalan que la historia del Manchay puytu podría ser una deformación grotesca de una leyenda tradicional quechua, la de “Issicha puytu”, que fue recogida por Jorge Lira en 1942 y popularizada por José María Arguedas en 1949.
Aún en la actualidad se mantiene, en algunas áreas de la sierra central peruana, la costumbre de tocar cierto tipo de quenas dentro de vasijas especialmente fabricadas para tal efecto. Sin embargo, ninguna de ellas es de hueso humano.
Foto.

Link 01. “El Manchay puito” por Ricardo Palma.

Video 01. Manchay puytu.