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Tierra de vientos > Instrumentos > Instrumento | Número 01 (Jul.-Ago. 2010)
Por Edgardo Civallero

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La quena

Flauta vertical compuesta por un tubo hueco, abierto por ambos extremos. El extremo proximal está dotado de una escotadura (sin aeroducto) de forma variable, que oficia de bisel y en donde el intérprete sopla directamente. En la mitad distal posee entre 4 y 8 orificios de digitación frontales (equidistantes y en la misma línea que la escotadura de soplo) y uno trasero, diametralmente opuesto a los anteriores y situado un poco más arriba que el primero de éstos (detalle de influencia europea). Los materiales, formas, tamaños y afinaciones varían dependiendo de la región, aunque las más comunes son de caña chuqui o “bambú hembra”. Las quenas denominadas “profesionales” están afinadas en Sol M (escala temperada), presentan bisel en forma de U, 7 oficios frontales y uno trasero y miden 35 cms. de longitud y unos 2.5 cms. de diámetro.
Entre las quenas tradicionales merecen mención las pusipías, quena quenas, choquelas y lichiwayus (o lichiguayos) tocadas en tropas (de varios tamaños y nombres) en Bolivia, Perú y el norte de Chile; las quenas qarwani (o karhuani), yura, viticheña y chatre de Bolivia; el descomunal tokhoro o ujusiri de Tiahuanaco; el quenacho, la quenali (o kenali) y la quenilla; la kamacheña o flautilla de Pascua del sur de Bolivia y norte de Argentina; la hilawata o pusa, el quenacho o pha’laata, la machu quena u ocona, la puli puli, la chatripuli o chayna y el chaqallo de Puno (Perú); la lawata de Calca, la phalawata de Cusco y el chhilo, chilo o shilo y la quena mala de Huánuco (Perú).

Foto de Edgardo CIvallero. De arriba a abajo, quenas en Mi M, en Sol M y en Fa# M.
Quena, en Wikipedia.
“El pintao”. Solo de quena. Video.
“Solo de quena”. Inti-Illimani. Video.
“Poutpurrí ancashino”. Raymond Thevenot. Video.



La quena (qina, kena, khena, k’ena, khhena, khoana) es uno de los instrumentos andinos más popularizados merced a la música comercial. Miembro de una familia de aerófonos que incluye muchas flautas tradicionales, la quena –en su variedad estándar o “profesional”- es quizás el instrumento de viento andino más interpretado a nivel mundial.

Responde al código 421.111.12 de la clasificación Hornbostel-Sachs: instrumento de soplo, de filo o flauta, sin canal de insuflación, longitudinal, aislado, abierto y con agujeros.
Es una flauta vertical de estructura muy básica. Se trata de un tubo único abierto por ambos extremos. En el proximal se sitúa una escotadura o bisel de forma variable (U, V, cuadrada, semicircular, elíptica), en la cual el músico sopla directamente. Dependiendo de la forma, amplitud y profundidad de este bisel, la calidad del sonido producido por el instrumento podrá variar drásticamente (a mayor anchura, la intensidad aumenta y la dulzura disminuye). La quena no dispone de aeroducto de insuflación, a diferencia de la flauta dulce europea y otros aerófonos, lo cual hace que su interpretación sea particularmente complicada.
En la mitad distal se encuentran los orificios de digitación frontales, generalmente ordenados en línea con el bisel, de tamaños relativamente similares y en número variable. Ciertos orificios pueden presentarse desalineados para facilitar la digitación de algunas notas. Algunos pueden ser más grandes que otros, debido a problemas de afinación a la hora de construir la quena. Finalmente, el número varía entre 4 y 8, aunque en líneas generales las quenas “profesionales” poseen 6-7 orificios, a semejanza de la flauta dulce europea moderna.
Puede o no existir un orificio posterior, que en todo caso se sitúa un poco más arriba del primer orificio frontal, pero diametralmente opuesto a éste.
La base puede coincidir con un nudo de la caña (taladrado) o quedar totalmente abierta. En el primer caso (“medio tapadillo” o “semitapadillo”), los bordes del nudo restantes, que cierran parcialmente la abertura distal, varían la afinación del instrumento.
Las quenas “profesionales” están afinadas en la escala de Sol M (nota tónica Sol) y miden unos 35 cms. de largo y unos 2.5 cms. de diámetro. Existen quenas “profesionales” afinadas en otras escalas (Fa M, Fa# M, Sol # M, La M) para propósitos especiales. Su longitud y su diámetro variarán proporcionalmente.
La escala musical proporcionada por la quena es principalmente diatónica, aunque con una digitación apropiada puede lograrse una perfecta escala cromática. Cubre un intervalo de dos octavas, si bien con la técnica correcta puede obtenerse media octava más en el registro sobreagudo. Para conseguir la afinación de los registros agudo y sobreagudo, el tubo tiene que ser recto; la sección, circular; y el diámetro, el mismo en toda su longitud: los instrumentos con forma de cono, sección elíptica o ligeras curvaturas a lo largo “mienten” en tales registros.

El material más empleado en la fabricación de quenas es la caña. Es la que proporciona al instrumento su característico timbre sedoso y envolvente. Tradicionalmente se utiliza la caña llamada chuqui (bambú hembra, wilulupu, sukus, suju suju, sokhosa, tacuarilla, carrizo, gádua, charro, cañahueca, caña brava), aunque, dependiendo de la disponibilidad y la localización geográfica, pueden usarse otras variedades, como la tacuara, la “caña castilla” (caña común), la castel mamaq y la bombilla mamaq peruana, el tokhoro o el bambú. Cada variedad de caña, dependiendo de su calidad, rugosidad interna, grosor de pared, forma (circular, elíptica), defectos y tiempo de secado y estacionamiento, suena de una manera distinta. Se prefiere la caña bien seca a la sombra, de corte circular, pulida interiormente, de fibra continua y densa y sin defectos de ningún tipo, si bien en los ámbitos tradicionales no se tienen en cuenta tantas recomendaciones (de ahí el peculiar sonido de algunas de esas quenas: “pifiado”, “desafinado”, “rasposo” o “vibrante” para algunos músicos “occidentales”).
Otro material muy usado es la madera. Dada la complejidad que implica construir un tubo abierto, perfecto y de paredes finas a partir de un bloque de leño, tal material es usado principalmente por carpinteros con experiencia en el manejo de tornos. El sonido de estas quenas es más agudo y preciso. Si bien está desprovisto de las armonías de la caña, resulta adecuado para músicos que pretendan lucir sus destrezas técnicas en lugar de extraer del instrumento texturas sonoras. En los ámbitos tradicionales se han usado a veces ramas horadadas con hierros al rojo para quenas y otras flautas. Su sonido, lleno de armónicos, no es apreciado por los quenistas “urbanos”.
Pueden elaborarse quenas de piedra (esteatitas, areniscas, esquistos), arcilla cocida, calabazas finas, tubos de metal y caños de plástico (PVC). Estos últimos son muy estimados en lugares en donde la caña no abunda (situación cada vez más frecuente dada la presión ecológica que reciben las zonas húmedas andinas en donde crecen naturalmente). La calidad de su sonido es, si no inferior, profundamente diferente. Sin embargo, cumplen su función de forma idéntica a la de las flautas de caña o madera. Las quenas de hueso son, en la actualidad, una verdadera rareza. Se emplean huesos de patas de parina (flamenco andino) o pelícano, alas de cóndor u otras aves de gran porte o tibias de mamíferos como la llama. Su timbre se asemeja al de la madera. Dado el diámetro y la longitud reducida de los huesos, su sección habitualmente elíptica, su porosidad y la curvatura que muestran muchos de ellos, estas quenas tienen un sonido agudo y fluctuante y son de difícil interpretación.

Las quenas cuentan con siglos de antigüedad. Han sido encontradas quenas líticas, de cerámica y de huesos animales (huesos largos de alas de cóndor o de patas de flamenco y pelícano, ulnas de auquénidos o fémures de félidos) en enterramientos de antiguas culturas prehispánicas como Chavín, Nazca, Chimú, Paracas, Mochica/Moche e Inca (Perú) o Tiwanaku/Tiahuanaco y Chichas (Bolivia).
Las quenas preincaicas y prehispánicas son silbatos sencillos con un número variable de orificios frontales y una escotadura o muesca en semicírculo o media luna. Sus orificios eran equidistantes, dependiendo de la habilidad o las características del constructor (que a veces llegaba a utilizar sus propios dedos para marcar las distancias). En ocasiones el interior era sellado con cera de abeja para tapar poros y lograr así un mejor sonido. Cualquier imperfección en el exterior (incluyendo errores en el taladrado de los orificios) era igualmente reparada con el mismo material.
Existe un acalorado debate sobre las escalas que cubrían las quenas preincaicas y prehispánicas. Los autores de principios y mediados del siglo pasado popularizaron la teoría de la “escala pentatónica incaica”. Estudios modernos sobre flautas arqueológicas insinúan que las escalas serían muy variables y no se atendrían a unos patrones determinados dentro de los esquemas de la música occidental.

De acuerdo a Karl Gustav Izikowitz, su distribución geográfica original estaba limitada por el sur por una línea entre Jujuy y el Chaco (Argentina) y por el este por otra en la dirección del río Paraguay hacia el norte.
Las quenas líticas se hallaban sobre todo en el altiplano; las de arcilla, calabaza y metal, en Perú; las de caña, desde Perú hacia el NE hasta las Guayanas y el SE hasta Paraguay; las de hueso, en Perú y en torno a la cuenca del Amazonas hasta las Guayanas. Izikowitz documenta quenas de hueso de jaguar entre los Patamona (Ingariko) de Guyana y los Yuracaré del oriente boliviano, y Theodor Koch-Grünberg reseña quenas de hueso de ciervo entre los Ye’kuana (Makiritare) de Venezuela y de jaguar entre los Pemon (Taulipang) de Guyana. Los esposos D’Harcourt, entre sus numerosos trabajos sobre Sudamérica, informaron de la existencia de quenas de 7-8 cms., instrumentos únicos dentro de su clase, y el musicólogo Carlos Vega describió las variedades interpretadas en Argentina.

Los registros más tempranos de las quenas aparecen reseñados en el “Vocabvlario de la lengva aymara” (Juli, 1612) del jesuita Ludovico Bertonio:
    Flauta de caña: Quena quena (p. 243, primera parte) Pputu pputu, Quena quena, Lutu lutu, Ppía ppia cala &c. Piedra o qualquiera otra cosa muy agugereada (p. 284, segunda parte) Quena quena, Ppia ppía, Lutu lutu: Cosa muy agugereada (p. 288, segunda parte) Quena quena, pincollo: Flauta de caña. (p. 289, segunda parte)
Curiosamente, los diccionarios contemporáneos de la lengua quechua (Domingo de Santo Tomás (1560), Juan Martínez de Ormachea (1604), Diego de Torres Rubio (1603), Diego González Holguín (1607), Juan Roxo Mexía y Ocón (1648) y Esteban Sancho de Melgar (1691)) ignoran el término “quena” o “quena quena”, e incluyen “pingollo” (Santo Tomás) o “pincullu” (González Holguín) como “flauta”.
Felipe Guamán Poma de Ayala (“El primer Nueva corónica y buen gobierno”, 1615) y Bernabé Cobo en su “Historia del Nuevo Mundo” (1653) sí emplean “quena quena”. En las páginas 315 y 325 de su obra, Guaman Poma se refiere a “quena quena” como una danza aymara (de los hombres del Collasuyo) o del Condesuyo (p. 329) y a las flautas como “pingollos”. Cobo, por su parte, define: “Quenaquena es una caña sola como flauta para cantar endechas”.
Probablemente las referencias de estos cronistas antiguos (especialmente de Guaman Poma y el Inca Garcilaso de la Vega) a flautas del Imperio Inca elaboradas a partir de huesos procedentes de enemigos caídos en combate estén relacionadas con quenas.

La forma más popular de quena es la “profesional”, que ha asimilado un buen número de rasgos de la música occidental: escala diatónica/cromática temperada (que condiciona el número de orificios frontales), presencia de orificio posterior, ausencia de orificios de afinación en la base y determinadas características físicas (forma y calidad del material, tratamiento, construcción).
Sin embargo, al mismo tiempo pervive un enorme número de quenas tradicionales. Una parte se interpretaron e interpretan de forma comunitaria, en tropas, combinando distintos tamaños para formar armonías particulares. Merecen mencionarse:

• Las pusi p’iyas o pusipías de la zona Aymara (Bolivia, sur de Perú y norte de Chile). 4/0 (cuatro orificios frontales y ninguno posterior, de ahí el nombre aymara de “cuatro agujeros”) y tres tamaños: tayka (80 cms.), malta (55 cms.) y jiska (40 cms.).
• Las quena quenas (Bolivia). 6/0, 50-60 cms. de largo y 3 de diámetro.
• Los lichiwayus o lichiguayos Aymara y Chipaya (Bolivia, sur de Perú y norte de Chile). 6/0 o 6/1. 5 cms. de diámetro y tres tamaños: pac pingallo (60 cms.), taipi pingallo (40 cms.) y kholto pingallo (30 cms.) para los Chipaya.
• Las choquelas Aymara (Bolivia y sur de Perú). 6/0 y dos tamaños: guía o jach’a (60 cms.) y malta (40 cms.).