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Grupo clásico música andina
Tierra de vientos > Intérpretes > Grupo clásico | Número 01 (Jul.-Ago. 2010)
Por Edgardo Civallero

Illapu
El grupo Illapu (del aymara illapu o illapa, “rayo”) nace en 1971 en Antofagasta, en el Norte Grande chileno. Su formación inicial estuvo básicamente armada por los hermanos Márquez Bugueño. Estos habían comenzado su trayectoria musical en 1970 como un conjunto de corte comercial bautizado “Los Quintos”, pero la inclusión en sus filas de Osvaldo Torres los lleva a entrar en contacto con la música andina, principalmente la Aymara. Es entonces cuando se plantean rescatar y difundir la música pre-cordillerana y andina de su tierra natal.
De esta forma se inició la andadura de una de las agrupaciones más representativas de Chile. En sus cuatro décadas de carrera transitarían por la música tradicional de todos los Andes, se introducirían en la Nueva Canción latinoamericana con temas de denuncia social y política, y lograrían más tarde una perfecta fusión entre diferentes estilos y formas musicales que conformaría el “sello Illapu”, su impronta única y personal. Con letras llenas de poesía, magníficos arreglos instrumentales y vocales, y un fuerte vínculo con las problemáticas de su pueblo y con sus raíces nortinas, dejarían una huella difícil de ignorar.
El año de su fundación, Illapu participa en varios festivales de ciudades de su zona, como María Elena o Calama. En 1972 sus componentes se trasladan a Santiago de Chile en busca de oportunidades y graban allí su primer disco, “Música andina”, con cortes tradicionales como “Tarkeadas” o “Flor del desierto”, pero también letras comprometidas como “Manos obreras” o “Milonga para nuestros tiempos”, en donde se nota la influencia de los para entonces famosos Inti-Illimani y Quilapayún. Al año siguiente vuelven a la capital para dar una gira que termina en el Festival de Viña del Mar, donde captan la atención del público y la crítica. En 1974 se incorpora Eric Maluenda, uno de los iconos del conjunto, y en 1975 graban “Chungará” (originalmente “Illapu”), su segunda placa, que promocionan durante su primera gira por Europa y que aglutina temas ancestrales (“Saludo chiapa”, “Ayquina”) y deslumbrantes ejercicios clásicos (“Czardas”, “El lago de los cisnes”). Durante esos años se internan en el altiplano chileno para nutrirse de las tradiciones más ancestrales (p.e. en Isluga, donde brindan un recital recogido en el DVD “Illapu 33” de 2005) y colaboran con el Conjunto Folklórico de la Universidad Católica del Norte en el montaje y grabación de espectáculos autóctonos (como “Carnaval en el desierto”).
En 1976, de vuelta en Santiago tras un productivo viaje a Bolivia, Illapu graba “Despedida del pueblo” (ver) y participa en el primer álbum del nicaragüense Hernaldo Zúñiga. En 1977 aparece “Raza brava”, que incluye cortes tan reconocidos como “Amigo”, “El Cascabel” y “Amalia Rosa”, los impresionantes instrumentales “Atacameños” y “Cantos ceremoniales” y la canción de Violeta Parra “Paloma ausente”. En 1978 editan “Canto vivo”, con composiciones que serían trascendentales en su carrera, como “Las obreras” y “Cacharpaya del Pasiri”, algunas recopilaciones tradicionales (“Tambo quemado”, “Greda roja”) y canciones en las que comienzan a abordar facetas alejadas de los sonidos de los Andes y más cercanas a la Nueva Canción chilena (“Está naciendo un cantor”). En ese tiempo ganan el premio Alerce de creación musical y reciben el Laurel de Oro, además de colaborar en obras como “Encuentro con las raíces” y “Canto en el tiempo” (con letras de Osvaldo Torres).
En 1979 crean la cantata “El grito de la raza”, que integra teatro, danza y poesía y está dedicada a los pueblos originarios de Chile. En 1981, tras grabar “El canto de Illapu” (con reclamos sociales como “Lo mío se va perdiendo” y “Aunque los pasos toquen”, fabulosos instrumentales como “Condorcanqui” y “Labradores” o recuperaciones como “Carnaval de Chiapa”), un decreto del dictador Augusto Pinochet no les permite entrar a territorio chileno tras su segunda gira por Europa y Estados Unidos (que incluyó actuaciones en Francia, donde graban un concierto en el Theatre de la Ville en 1980). El Ministerio del Interior les catalogó como "activistas marxistas que participan en la campaña de desprestigio de Chile en el exterior", por lo que se ven forzados a exiliarse en Francia. En 1984 lanzan “De libertad y amor”, apareciendo la emblemática canción del mismo nombre y otras de fuerte contenido político y social (“Un día borarré esta página”, “Puerto rico, puerto pobre”) que evidencian aún más el giro en las motivaciones del grupo. En esos años componen y graban la música para las películas “Y es nuestra” (1982), “Los muros de Santiago” (1983) y “La guerra de los mayas”, las cuales remarcan su compromiso ideológico. En 1985 se trasladan a México D.F., donde se les une Carlos Elgueta, voz grave y bajista del grupo desde entonces. Allí incorporan muchos elementos de la música centroamericana. En 1986 ve la luz el disco “Para seguir viviendo”. La canción que da título al álbum va dedicada al joven fotógrafo Rodrigo Rojas De Negri, que murió quemado vivo por la represión policial en Santiago. El resto de temas mantienen el tono de denuncia: “Se están quedando solos”, “Cuarto reino, cuarto Reich”, “Paloma, vuela de nuevo”, “Ganaremos la alegría” o “Arrurrú la faena”.
En 1988, tras la publicación de “Divagaciones” (una regrabación de temas instrumentales) regresan a Chile, dando un concierto que se inmortalizaría en un disco en vivo, “Parque La Bandera” (1989), y que apoyaba el “No” en el plebiscito contra Augusto Pinochet.
En 1991 sacan el álbum “Vuelvo amor... Vuelvo vida”. El single del disco, “Vuelvo para vivir”, se transformó en un himno para el pueblo chileno y en un éxito total en los medios radiofónicos. Este trabajo contiene temas tan famosos como “Baila, caporal” o el huapango mexicano “Balajú”, junto a los más comprometidos “Tres versos para una historia”, “Ya quisieran por olvido” o “Escribo, por ejemplo”. Consiguen el primer Disco de oro de su carrera y son premiados como “Grupo más popular del año”. En 1993 aparece “En estos días”. El single “Lejos del amor” se mantuvo 46 semanas en el top-ranking de las listas radiales. El disco incluye hermosos temas instrumentales (“Cariquima”, “Bailando en Isluga”) y letras cargadas de poesía, como “Volarás”, cuyo videoclip se graba en 1994 con la participación del quenista José Miguel Márquez Bugueño, separado del grupo durante una década debido a sus estudios musicales en Alemania (donde graba un par de CDs independientes y personales: “Sonidos” y “Puentes”). Además producen “De sueños y esperanzas”, un recopilatorio de canciones instrumentales.
En 1995 presentan “Multitudes”, donde reflexionan sobre problemas contemporáneos y temas de actualidad. Cortes como “Sincero positivo” (abordando el tema del SIDA), “Quién te salvará”, “Hagamos un pacto” o “Que broten las palabras” demuestran la evolución de Illapu. Consiguen varios premios y continúan sus giras por el país y a nivel internacional. En 1997, el sello EMI-Odeón lanza un recopilatorio titulado “Sereno” con las mejores composiciones instrumentales de la banda.
En 1998 editan “Morena esperanza”, otro de los discos más representativos del grupo. Está dedicado a Aída Bugueño, madre de los hermanos Márquez, y en él incorporan nuevos sonidos y ritmos a su repertorio. Entre sus temas destacan “Morena esperanza” y “Bío bío, sueño azul”, en el cual participa el poeta Mapuche Elicura Chihuailaf. Con el cambio de milenio le llegará el turno a “Momentos vividos”, un recopilatorio de diferentes canciones grabadas en conciertos, y que cuenta con la participación de Pablo Milanés y Víctor Heredia, además del tema “Si queremos”, compuesto exclusivamente para este disco. Y un año más tarde tendrían en la calle la “Antología 1972-1982” que recogería un buen número de canciones famosas, y re-editarían “El grito de la raza”.
En 2002 sale a la venta “Illapu”, en el cual se nota el cambio de sonido del grupo, al que suman la batería eléctrica y los sintetizadores. Resaltan el single “Ojos de niño”, la versión de “Plegaria de un labrador” de Víctor Jara y “Declárase responsable”, dedicada a Augusto Pinochet. En noviembre de ese año, Illapu anuncia que se radicará nuevamente en México. En febrero del siguiente, cuando la banda parte hacia el país centroamericano, Eric Maluenda comunica su retiro del grupo. En agosto de 2005 lanzan un CD-DVD titulado “Illapu 33”, que celebra los 33 años de la banda. El 3 de octubre de ese año fallece Maluenda e Illapu retorna a Chile. Un mes después aparece “Vivir es mucho más”, su último trabajo con composiciones nuevas y originales, en el cual también rescatan “Montilla”, un tema venezolano de su viejo repertorio.
Para concluir este repaso del conjunto chileno, cabe mencionar su propuesta “Illapu vivo” (2008), un DVD grabado durante sus actuaciones en los teatros Oriente y Cariola, de Santiago de Chile.

NOTA: El nombre del grupo es generalmente vinculado a la lengua quechua. Tanto en quechua como en aymara, “rayo” se dice illapa. Sin embargo, el aymara es la única lengua que acepta también la variante illapu. Por otra parte, el aymara (no así el quechua) es lengua de uso común en el norte de Chile, lugar de origen de los hermanos Márquez Bugueño, núcleo fundacional de la banda.